La iglesia que debería ser

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Hay diversas maneras de acercarse a una temática tan compleja como lo es el análisis y estudio de la Iglesia Católica. Una, quizás la más tradicional, es hacerlo desde la propia fe, pero sus resultados sueles ser más laudatorios que objetivos. Otra metodología, también bastante común, es abordar a la Iglesia en términos institucionales, tarea que, por lo general, acaba en una visión muy crítica sobre el accionar de la Iglesia en la historia Argentina. Frente a estas dos posturas extremas, María Elena Barral nos propone un camino intermedio en su Curas con los pies en la tierra, cuya bajada resume la intención de la autora: “Una historia de la Iglesia en la Argentina contada desde abajo”.

El libro, editado por Sudamericana, reconstruye la vida espiritual y misional de curas de todas las épocas, desde los tiempos coloniales hasta la actualidad. Si bien hay una preeminencia por las historias particulares, la autora procura (y logra) hacernos interpretar a esas individualidades como ejemplos de un colectivo mayor. Casi como si dentro de la Iglesia se hubiera producido un proceso paralelo al de la elite institucional, que decantó en estos curas con los pies en el barro. El carácter colectivo de esta convicción misional se expresa en los Curas en Opción por los Pobres, que hoy en día nos muestran la cara más humana de una institución carcomida por la corrupción y los delitos sexuales.

¿Por qué se resalta esta cuestión del libro de Barral? Porque bien se lo podría definir como un trabajo destinado a recuperar historias curiosas, casi como una sucesión de anécdotas y peripecias vividas por los protagonistas. Pero de esos ya hay muchos libros. En este caso parece más oportuno resaltar aquello que nos deja como relato completo y no como historias parciales. Es que la autora nos dice algo más profundo que el alboroto de Fernando Quiroga y Taboada en Gualeguay o los milagros del cura José Brochero (dos de las historias de vida que componen el libro), nos habla de una dimensión evangélica fundante del cristianismo: la de estar allí en donde hay más sufrimiento, necesidades o conflictos sociales.
 
Entrevista a María Barral en Algo más tiene que haber

Y esa es la línea discursiva que hilvana todas las historias de Curas con los pies en la tierra, la de reflejar aquello que la Iglesia debería ser. Con una sólida base documental, Barral desempolva expedientes, cartas, oficios, legajos, diarios, memorias y todo cuanto sirva para reconstruir a los personajes que, desde abajo, también forman parte de la historia eclesiástica argentina.

Un elemento interesante, es el lugar político que estos curas (y que la Iglesia en su conjunto) ocupó ante cada nueva crisis de legitimidad, ya sea del orden social vigente, como del propio poder político. Historias como la de Julián Navarro, cura de la revolución y la independencia, es un buen ejemplo de ello. Ante el derrumbe del orden colonial, fueron los curas, en muchos casos, los que brindaron los sermones que en el espíritu de una extendida feligresía, sirvieron de justificativo para sumarse a la lucha. Del mismo modo, y casi con idéntica intensidad, Barral refleja las tensiones existentes entre curas peronistas y antiperonistas al momento de la muerte de la “santa” Evita.

 Curas con los pies en la tierra resulta una buena síntesis sobre aquello que la Iglesia siempre debió ser. El mérito de la autora es traslucir ese mensaje sin necesidad que caer en la crítica descarnada o explícita. Las experiencias de estos curas nos dicen que hay algo más detrás de las suntuosas fachadas de las catedrales, que hay otra historia que se debe contar desde abajo, desde el barro: la historia de los curas que tienen los pies en la tierra, de camino al cielo.

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