La iglesia también tuvo sus víctimas

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Fue cuando se callaron las iglesias,
fue cuando el fútbol se lo comió todo,
que los padres palotinos y Angelelli
dejaron su sangre en el lodo.
La memoria, León Gieco
 
La revisión del pasado en el caso de la última dictadura, ha generado diversos fenómenos de resignificación de aquella tragedia vivida por los argentinos. Por ejemplo, al ampliar el círculo de complicidades, en donde ya no se habla de una dictadura estrictamente militar y sí de una cívico-militar o de una cívico-religioso-militar. Del mismo modo, las víctimas han dejado de ser identificadas exclusivamente como jóvenes militantes de agrupaciones estudiantiles, grupos guerrilleros u obreros sindicalizados, para ser ubicados en diversos sectores de la sociedad. Entre ellos, claro está, entre los miembros de la propia iglesia católica.
 
Sobre este último grupo, es el que trabaja María Soledad Catoggio en su reciente “Los desaparecidos de la dictadura. El clero contestatario frente a la dictadura”, editado por Siglo Veintiuno al cumplirse los 40 años del golpe del 24 de marzo de 1976.
 

Entrevista a María Soledad Catoggio en Algo más tiene que haber

Luego de una contextualización en la cual la autora rastrea los orígenes ideológicos, filosóficos y cristianos del clero contestatario en la Argentina, se adentra en el análisis del costo represivo que sufrieron los miembros de la principal iglesia en el país. Al respecto, Catoggio asevera que hay un “nuevo contexto” para “actualizar la caracterización de la represión del clero víctima del terrorismo de Estado”, cuya “relevancia no deriva tanto del número de víctimas que reúne ese colectivo (...) sino del rol desempeñado por estos actores en los años sesenta y setenta como referentes sociales de un espectro más amplio de hombres y mujeres de la época, muchos de los cuales pasaron –como ellos- a engrosar el listado de víctimas de la dictadura”. He allí la clave del enfoque de “Los desaparecidos de la iglesia”.
 
En virtud de este enfoque, Catoggio reconstruye los nichos contestatarios dentro de la estructura de la iglesia católica y cómo la represión se focalizó en ellos. A mayor visibilidad de la resistencia contra el aparato represivo, mayor fue la respuesta de este aparato. Los casos del clero de La Rioja y el de San Nicolás, con sus obispos Enrique Angelelli y Carlos Ponce de León, respectivamente, muertos en fraguados accidentes de tránsito.
 
El contraste de estas víctimas, fue la cúpula católica, cuya complicidad con el terrorismo de Estado los llevó a justificar, incluso, la represión sobre sus propios miembros. Esta contracara sobrevuela el libro en forma dramática, mucho más cuando la autora revela 113 casos de víctimas entre el clero diocesano y el clero regular. Este último punto es un aporte interesante, ya que da continuidad a la identificación de casos que habían iniciado, en forma individual, Antonio López Crespo y Emilio Mignone, ni bien concluida la dictadura.
 
Por último, se destaca otro aporte efectuado por Catoggio en “Los desaparecidos de la iglesia”. Y es que no se queda con la represión o las trayectorias militantes que condujeron a ella, sino que le da continuidad a la historia para ver la reconversión de aquellas víctimas sobrevivientes. Así, y una vez más, la historia no solo se reconstruye de pasado, también lo hace en sus proyecciones presentes y futuras.
 
Ficha técnica
Título: Los desaparecidos de la dictadura. El clero contestatario frente a la dictadura.
Autora: María Soledad Catoggio
Páginas: 288
Tamaño: 14 x 21
ISBN 978-987-629-625-0
Precio: 250 $
Fecha de publicación: Marzo de 2016
 
En Posadas, Librería Tras los Pasos, calle Rioja 1946, entre Colón y San Lorenzo. También en el Posadas Plaza Shopping y en local de Oberá.

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