La sabiduría popular nos dice "¡Votalo a Pelito!"

.

La sabiduría popular es esa enseñanza cotidiana que nos muestra que hay saberes intangibles que superan cualquier tecnicismo o conocimiento académico. En épocas electorales esa sabiduría siempre se pone a prueba, y he aquí un ejemplo de ello.

En forma un tanto fortuita, me topé con un diálogo entre dos personas de unos 50 a 60 años. Hablaban sobre la intendencia de Posadas y uno le decía al otro que no sabía a quién votar. Que no quería que ganara uno de los candidatos, porque a “ese lo impusieron desde arriba” y “mirá la cantidad de carteles que puso por todos lados” y “que en su ministerio nunca hacen nada” y un montón de argumentos que el amigo escuchaba entre serio y a la expectativa. Ni bien esta persona detuvo su perorata como esperando su comentario, este señor le puso la mano en el hombro y le dijo: “¡Votalo a Pelito!”.

El diálogo, que presencié en un local comercial cercano a la terminal de Posadas, se podría haber dado en cualquier lugar de nuestra capital. La sabiduría popular consiste en eso, en poner en debate las situaciones que ya parecen definidas por el poder político y la imposición mediática. “¡Votalo a Pelito!” era más que el consejo de un amigo a otro, era la definición más pura y sincera de esa sabiduría popular de la que hablamos.

Hoy en Posadas la discusión es entre el marketing político o el proyecto de gobierno; es entre las ambiciones personales o las trayectorias personales; es entre las decisiones impuestas o la soberanía popular. Sin saberlo y sin expresarlo en esos términos, los amigos que debatían sobre qué votar el 25 de octubre no hacían otra cosa que debatir en términos políticos y plantearse las mismas disyuntivas que tenemos todos. La síntesis resumida en el “¡Votalo a Pelito!” resolvía todas las contradicciones.

Es que a diferencia de la opción impuesta, el “¡Votalo a Pelito!” se constituye en una esperanza, y como tal, reúne la fuerza necesaria para convertirse en la única opción de triunfo. Esa esperanza es la que le transmitió un amigo al otro. Al escucharlo atento, al ponerle la mano en el hombro, le estaba diciendo yo estoy con vos, yo te acompaño en ese sentimiento: tenemos un horizonte.

No puedo negar que me alejé de la escena sonriente. Soy un militante de la candidatura de Ricardo “Pelito” Escobar y me alegra cada vez que algún posadeño le muestra su apoyo. Pero ese día fue especial, porque descubrí, una vez más, que desde lo más simple de la sabiduría popular se pueden extraer enormes aprendizajes. Dale, vos también llenate de esperanza, hacé como ese amigo y ¡Votalo a Pelito!  

0 comentarios:

Publicar un comentario