Sarmiento, ese psicópata asesino que es modelo de educación

.

Que la Argentina es un país muy particular, ya no quedan dudas. Por todo lo extraordinario que somos, y también por lo absurdo que podemos ser. Tener a un psicópata asesino como modelo educativo es, desde la humilde pero fundamentada perspectiva de quien esto escribe, una muestra de lo ridículo (y peligroso) que podemos ser los nacidos en esta bendita tierra.

Discutir sobre la figura de Domingo Faustino Sarmiento ya es casi un deporte nacional, una práctica un tanto cansadora y aburrida, pero que cada 11 de septiembre es necesario repetir. Por lo menos mientras se siga considerando al sanjuanino como el ejemplo educativo para los millones de niños y niñas que transitan las aulas de este país.

El problema a la hora de discutir a Sarmiento es que los sarmientistas te cuentan la historia por la mitad o incluso menos de eso. Desde sus escritos como periodista y pensador de la Argentina del ’80, Sarmiento impulsó la educación en la Argentina, algo que está fuera de toda duda. Lo interesante es que Sarmiento, a diferencia de muchos otros pensadores, tuvo la oportunidad de poner en práctica sus teorías desde el cargo de presidente de la república que ocupó entre 1868 y 1874. Y allí, como bien definió Juan Carlos Vedoya, la cosecha fue magra. El gobierno de Sarmiento estuvo dirigido a masacrar rivales políticos en el interior y a finiquitar los restos del pueblo paraguayo que sobrevivieron a lo locura mitrista. Y esto, también está fuera de toda duda.

Sarmiento ni siquiera fue responsable de la famosa ley 1420, que se sancionó en tiempos de Julio Roca y durante el ministerio de Eduardo Wilde. Esta ley, de claro tono progresista y que puso a la Argentina a la vanguardia educativa de los países de la región (pero muy alejada de las grandes potencias mundiales) fue el verdadero motor de la educación pública. Entonces ¿por qué no definir a Roca como el modelo educativo a seguir? Sería una locura, pero sería más justo.

Entonces, si desde lo educativo los méritos de Sarmiento son relativos, qué podemos decir de su verdadero y terrible perfil público. Y acá es necesario ponerse una mano en el corazón y pensar si Sarmiento es el modelo de educación que queremos para nuestros hijos. Es que al igual que con la educación, Sarmiento se revela en sus escritos, en donde podemos encontrar un odio profundo hacia los sectores populares (gauchos, pueblos originarios, clases bajas). Un odio que hoy definiríamos como disciminatorio y xenófobo, pero que en la época pasaba como muestras de civilización.

Claro que, a diferencia del plano educativo, durante su presidencia Sarmiento sí aplicó ese odio en su gestión de gobierno. Miles de muertos en Cuyo, Catamarca, Entre Ríos y el Paraguay lo testifican. Muertos que fueron asesinados por orden expresa de Sarmiento, porque “es dable quitarles la vida donde se los encuentre”. ¿Puede ser un modelo educativo alguien que celebró jubiloso la forma bárbara en que la policía mitrista asesinó al Chacho Peñaloza? ¿o alguien que pretendía regar con sangre de gauchos nuestras tierras? ¿En serio?

Por último, y para no cansar con ejemplos que sobran sobre el carácter violento, perverso y asesino de Sarmiento, recordemos lo que opinaba este modelo de educación sobre nosotros, los habitantes de la región guaraní. “Donde empieza el guaraní, termina la civilización”, afirmó el sanjuanino. O sea, donde impera el guaraní domina la barbarie y, ya sabemos, a la barbarie hay que masacrarla, asesinarla, cortarla de raíz. La pregunta es tan obvio como evidente su respuesta, pese a que todavía nadie se atreve a responderla en nuestra provincia: ¿se puede tener como prócer a un líder guaraní y, al mismo tiempo, a Sarmiento como modelo de educador? No, claro que no se puede. ¿Y saben por qué? Porque de haber compartido el mismo tiempo histórico, Sarmiento no hubiera trepidado en atravesarlo con una lanza o en degollarlo con una fruición orgásmica.

4 comentarios:

  1. La verdad. En el colegio que enseñan que fue un gran tipo, que luchó por los derechos y que era un santo. Te faltó una cosa. Sarmiento fue uno de los masones que gobernó Argentina desde la pespectiva dominante y exclusora propia de la orden, haciendose pasar por un buen tipo, justo y de incorrrupta personalidad. Hasta un cantico se hizo.

    ResponderEliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

    ResponderEliminar
  3. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

    ResponderEliminar