Mientras nos aislamos, Cristina va

.
En el marco de lo que algunos sectores de la oposición, tanto mediática como política, denominan como el mayor aislamiento internacional que se recuerde en la historia Argentina, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner​ visitó con solo dos meses de diferencia China y Rusia, dos de las tres principales potencias mundiales. La contradicción entre lo que (algunos) dicen y la realidad no podría ser más abismal.
 
En ambas visitas de Estado, la presidenta se reunión con las máximas autoridades locales, como así también con numerosos grupos empresarios interesados en efectuar inversiones en este aislado rincón del mundo. Los resultados de estas visitas a dos países estratégicos en el escenario mundial, fueron considerados como exitosos por todas las partes. La presidenta desplegó sus cualidades de estadista y en condición de tal fue recibida por parte del presidente chino, Xi Jinping, y de su par ruso, Vladimir Putin.
 
Lo interesante de estas reuniones es la proyección internacional que significan, no solo del país sino también de la presidenta. La jefa de Estado del aislado país, cuyo fin de ciclo se anuncia desde hace más de un lustro con bombos y platillos, sigue gobernando con la convicción de que acá, no ha terminado nada. Y lo hace con la claridad de quien entiende que el Estado es algo mucho más trascendente que su propia figura y que, en definitiva, la vida de los argentinos continuará más allá del 10 de diciembre de 2015, cuando irremediablemente le deba entregar los atributos presidenciales a un nuevo mandatario.
 
Cristina ha logrado inversiones en represas, ferrocarriles y usinas nucleares, cuyos plazos de construcción exceden, por años, su propia gestión de gobierno. Serán otros políticos los que usufructúen el trabajo que hoy realiza la presidenta en la otra punta del planeta. ¿Para qué buscar ese tipo de inversiones cuando el rédito político no será percibido por la actual gestión? Bueno, esa es la pregunta que todos los argentinos deberíamos hacernos antes de opinar sobre esta mandataria. A escasos meses de concluir su gobierno, Cristina va, convence y trae las inversiones que sostendrán el crecimiento y el desarrollo del país en el futuro próximo. A eso, en cualquier otro lugar del mundo, se lo reconocería como propio de un estadista, de aquel que puede ver el horizonte mucho más allá de su propia nariz.
 
Pero bueno, estamos en Argentina y el relato de la realidad, ya sabemos, viene mediatizado por las plumas, los micrófonos y las cámaras de los que insisten en hacernos creer que estamos aislados del mundo. ¡Ja! AISLADOS del mundo. Sí, aislados en China y en Rusia. Aislados junto a decenas de empresarios deseosos de invertir en el país. Aislados junto a una presidenta que confirma su perfil de estadista al lado de los líderes de las principales potencias del orbe. Es que mientras ellos se aíslan en su imaginaria fantasía de fin de ciclo, Cristina va y gobierna, del primero al último día de su mandato popular.

0 comentarios:

Publicar un comentario