Erico y las zonceras del fútbol criollo

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El proceso de decadencia del fútbol argentino es, como dirían los historiadores de la escuela francesa de Annales, un proceso de larga duración. No es de ayer ni de hace una semana, lleva varias décadas y nada indica que estemos ante un fin de ciclo en la materia. Por el contrario, las dificultades de nuestro fútbol parecen agravarse a diario.
 
¿Cuándo comenzó todo? Es difícil establecerlo, pero hay dos factores determinantes para esta decadencia. Una es la irrupción de la cultura del “aguante” de la mano de los barras bravas, cuya violencia no solo pretende expresar el amor por una camiseta, sino, más bien, la defensa a muerte de un negocio muchas veces millonario. El otro factor es la consolidación del modelo neoliberal en la gestión de los clubes de fútbol, que desarticuló el espíritu con el que nuestro fútbol había gestado miles de instituciones sociales, barriales y populares.
 
Ambos fenómenos embrutecieron al hincha de fútbol, que cada día sabe menos del juego, sus reglas, la táctica y los elementos técnicos que lo componen. Aunque la gran mayoría de los hinchas, en especial los que asisten a los estadios, saben de memoria una decena de canciones en donde se exige “huevos”, “dejar el alma” y “matar” a los contrarios. Por supuesto, todo unido no por conectores gramaticales, sino por insultos de todo tipo, en donde la cuestión sexual (“vamos a romperle el orto” o “chupame la pija”) ya roza lo obsesivo.
 
En ese sentido, la del “aguante” sería la madre de todas las zonceras futboleras, de la que se desprenden muchas otras que los hinchas repiten sin percatarse de que, en el fondo, no son más que unos zonzos útiles al sistema.
 
¿Qué tiene que ver esto con el centenario del genial goleador Arsenio Erico? Pues mucho. Hoy todos los hinchas de Independiente (entre los que me encuentro) nos inflamos el pecho del orgullo de tener en nuestra historia al que fuera el más grande goleador de la historia del fútbol argentino. Erico marcó 295 goles en los albores del profesionalismo, con un promedio de gol cercano al 1 por partido. Claro, todos sus goles fueron con la camiseta roja pegada al pecho. Un gigante inigualable.
 
Lo más curioso del caso, es que una de las más emblemáticas canciones de “guerra” de la hinchada roja, dedicada a uno de sus más acérrimos rivales, el Boca Juniors de la vera de enfrente del Riachuelo, asegura que los “bosteros son de Bolivia y Paraguay”, como si ello fueron un insulto. Más allá de la xenofobia anti Patria Grande de la canción, lo curioso es que, justamente Erico, el más grande goleador de la historia roja es… paraguayo.
 
Así es, queridos hinchas Rojos, dejemos de ser zonzos y de querer ganar con nuestro “aguante”, para volver a lo que siempre fuimos, ganadores del juego del fútbol, de la mano de extraordinarios jugadores de Argentina, Uruguay, Paraguay o de donde vengan.
 
Foto: gentileza www.infiernorojo.com.ar

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