Historia de la pasión argentina por los "burros"

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Basta de carreras,
se acabó la timba.
¡Un final reñido
ya no vuelvo a ver!
Pero si algún pingo
llega a ser fija el domingo,
yo me juego entero.
¡Qué le voy a hacer..!
 
Tango: Por una cabeza, de Alfredo Le Pera
 
Pese a que el nuestro es un país apasionado por los deportes, en especial por el fútbol, que atrae una enorme atención pública y mediática, la realidad es que grandes porciones de la sociedad desconocen un dato clave de este gusto popular por el deporte: la primera actividad que atrajo la atención apasionada de multitudes fue… el turf. Así lo demuestra y explica Roy Hora en Historia del turf argentino, libro editado por Siglo Veintiuno a fines del 2014.
 
La obra recorre toda la vida de la actividad turfística en el país, pero se centra en sus primeras etapas, fundamentalmente durante la época de predominio en el gusto de los ciudadanos, situación que perdura hasta fines de la década de 1920 y que coincide con la idea de que el turf tenía un interés público en la mejora de la raza caballar. En ese sentido, resulta muy interesante el análisis que efectúa Hora sobre las condiciones sociológicas que permitieron el surgimiento de una práctica deportiva elitista en su naturaleza, pero de una impronta popular indiscutible. Caso atípico a nivel mundial y que responde, siempre según el estudio de Hora, a la relación tan particular que tuvo el criollo con el caballo en la inmensidad de la pampa.
 
Al mismo tiempo, en Historia del turf argentino se describe la forma en que la elite oligárquica se apropió de la práctica y la dotó de un sentido de clase que, si bien no rompió la relación entre los burros y el pueblo, sí terminó por generar un turf elitista que perduró durante décadas. Con centro en el Jockey Club y protagonizado por los apellidos más sobresalientes de la oligarquía argentina, el mundo de los caballos fue un escenario para el destaque y la competencia de los miembros de la elite.
 
Además de esta perspectiva general, el libro se destaca por una deliciosa sucesión de anécdotas que describen, no solo a las carreras de caballos, sino a toda una sociedad que se movía (y aún se mueve) en torno a ellas. Por ejemplo el primer gran premio, que se disputó el 5 de octubre de 1884 y que terminó en un escándalo con el comisario encargado de la seguridad que irrumpió ante la invasión de la pista amenazando con abrir fuego contra todos. O que el jockey ganador de aquel gran premio iniciático fue un niño de solo 11 años de edad.
 
Otra curiosidad, enmarcada en la competencia de los dueños de los haras criadores de caballo por la compra de puras sangre europeos, es la adquisición de Craganour, una estrella del turf británico que era propiedad de Charles Bowyer Ismay, el dueño del Titanic.
 
En Historia del turf argentino nos encontraremos con los grandes nombres de la actividad, empezando por los “dueños” del circo (los miembros del Jockey), pero también con los jockeys, como el inmortal Irineo Leguisamo y, por supuesto, los caballos más relevantes. Allí aparece la carrera del siglo entre Botafogo y Grey Fox y también la leyenda de Yatasto, el último caballo que generó una ferviente pasión de multitudes en este, el primer deporte que aprendimos a amar los argentinos.
 
Ficha técnica
Título: Historia del turf argentino
Autor: Roy Hora
Páginas: 288
Tamaño: 23 x 16
ISBN 978-987-629-450-8
Fecha de publicación: Octubre de 2014
Precio: $ 185
 
En Posadas, Librería Tras Los Pasos, Rioja 1946 entre Colón y San Lorenzo. También en local del Posadas Plaza Shopping y en Oberá.

 

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