Filosofía y orden jurídico en la comunicación

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En los últimos años en la Argentina asistimos (y, en muchos casos, participamos) de un inusitado debate sobre el sentido de la comunicación. El debate por la sanción de la Ley de Medios Audiovisuales y su larga saga de zancadillas jurídicas hasta su definitiva aplicación, pusieron a toda la sociedad frente al espejo de sus medios de comunicación. Como nunca antes, los medios fueron puestos en el centro del debate sociocultural. Sus protagonistas: los periodistas, los dueños de los medios, sus contenidos y su financiamiento, quedaron a merced del análisis público, que entendió que detrás de los medios había algo mucho más profundo que una simple e ingenua sucesión de noticias.

Pese a esta percepción, la idea de la comunicación quedó resumida al debate en torno a los medios y sus características. Otras cuestiones, quizás más vinculadas a la idea de la comunicación como un derecho, quedaron subsumidas en los debates públicos. Porque si bien es cierto que la sociedad se empoderó del derecho a la comunicación, lo hizo desde una postura política y claramente coyuntural que redujo el debate al gráfico “Clarín miente” con que se polarizó la discusión. Pocos fueron los abordaron la cuestión desde un lugar más prístino y profundo que fuera capaz de responder una pregunta básica ¿qué es el derecho a comunicar?

Ese abordaje, un tanto filosófico y un tanto jurídico, es el que proponen Damián Loreti y Luis Lozano en “El derecho a comunicar. Los conflictos en torno a la libertad de expresión en las sociedades contemporáneas”, editado por Siglo Veintiuno Editores. Un libro que toma al caso argentino tanto como disparador del análisis sobre el sentido de la comunicación,  como punto de llegada para un minucioso recorrido sobre los antecedentes generales del ejercicio de la libertad de expresión y el acceso a los medios.

La obra se destaca por su organización y su gradualismo a la hora de secuenciar los temas que nos conducen hacia el debate en torno a la ley de Medios en la Argentina. Con acierto, “El derecho a comunicar” no se reduce a revisar la discusión política, pública y legislativa que dio marco a la ley, sino que rastrea los orígenes mismos de las ideas que sustentan principios que hoy nos parecen incuestionables, como el de la libertad de expresión. Es que mientras en la Argentina la lucha quedó entrampada en la dicotomía “Corporaciones vs. Estado”, el derecho a comunicar tiene más que ver con el acceso a la información por parte de la sociedad, como así también la posibilidad (real, fáctica) de acceder a medios con los cuales difundir las informaciones que son trascendentes para el conjunto de los actores que integran esa sociedad.

Por lo tanto, los autores citan por profusión las definiciones del orden jurídico internacional, en especial aquellas producidas por los organismos multinacionales, a través de sus documentos oficiales como en la producción de los relatores para la libertad de expresión. En este punto, es interesante el contrapunto entre la postura de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y el Sistema Europeo de Derechos Humanos en cuanto al concepto y el alcance de censura.

Otra arista importante en esto que se podría definir como la ampliación en el enfoque de la comunicación, es percibir que la concentración de medios no solo se da en términos económicos, también se registra en términos raciales y/o de género. La concentración de medios a escala planetaria está representada por hombres blancos y allí una curiosidad, que sea una mujer, Ernestina Herrera de Noble, la dueña del principal grupo mediático de la argentina. Simple curiosidad, nada más.

Para Loreti y Lozano, está claro que estamos en presencia de una etapa de ampliación del derecho a la comunicación, tanto para los difusores como para los receptores. Si entre 1990 y 2001 se habían registrado 200 procesos por calumnias e injurias contra periodistas, a partir de la derogación de ese delito, los periodistas han ganado mayor libertad para difundir noticias sin temor a ser denunciados penalmente. Del mismo modo, el público en general se ha visto beneficiado por el “cambio en la agenda”, que pasó de ser una “agenda clásica”, destinada a discutir solo la libertad de prensa como si fuera libertad de empresa, para pasar a una “agenda ampliada”, en donde figuran cuestiones que abarcan un espectro mayor en cuanto al “derecho a comunicar”.

Ficha Técnica:
Título: El derecho a comunicar. Los conflictos en torno a la libertad de expresión en las sociedades contemporáneas.
Autores: Damián Loreti y Luis Lozano.
Páginas: 288
Tamaño: 23 x 16
ISBN: 978-987-629-367-9
Fecha de publicación: abril 2014
Precio: $ 149
Librería Tras Los Pasos, Rioja 1946, entre Colón y San Lorenzo. También Local del Shopping y en Oberá.

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