El reglamento de libertos sancionado por la Asamblea

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Al cumplirse los 201 de la aprobación, por parte de la Asamblea del Año XIII, del “Reglamento para la educación y ejercicio de los libertos”, comparto con Uds. un fragmento de mi libro “Asamblea del Año XIII. Historia del primer congreso argentino”.


Así es como en la sesión del 6 de marzo de 1813 se aprobó el “Reglamento para la educación y ejercicio de los libertos”, ya bajo la presidencia del diputado Tomás Valle. El Reglamento se compone de 22 artículos, en los que se establece el sistema para el otorgamiento de la libertad a los hijos de madres esclavas.

Lo más importante se encuentra en el artículo 6°, que estipula una edad de 20 años para el acceso a la libertad en los siguientes términos: “Todos los niños de castas, que nacen libres, deberán permanecer en casa de sus patronos hasta la edad de 20 años”. En el artículo 12 se especifica que “cumpliendo el liberto los 20 años de su edad, deberá desde el mismo día ser emancipado de su patrono”. Por lo tanto, los hijos de esclavos recién accederían a la libertad a partir del 31 de enero de 1833. Si consideramos la baja esperanza de vida, el plazo de 20 parece exagerado, pero si observamos que la mayoría de edad recién se alcanzaba a los 25, las conclusiones podrían ser distintas.

Había dos excepciones para este plazo; una, “si los libertos fuesen tratados con sevicia por sus patrones” o si estos “por pobreza conocida, por corrupción incorregible de los libertos o por otros motivos resistieren mantenerlos consigo”. En estos casos, y previa intervención de la policía, los libertos serían ubicados en otra casa (artículo 7°). La otra excepción tenía que ver con las libertas. Para ellas se estipuló una edad de emancipación de “16 años o antes si se casasen” (artículo 15).

Así es como en la sesión del 6 de marzo de 1813 se aprobó el “Reglamento para la educación y ejercicio de los libertos”, ya bajo la presidencia del diputado Tomás Valle. El Reglamento se compone de 22 artículos, en los que se establece el sistema para el otorgamiento de la libertad a los hijos de madres esclavas.

Lo más importante se encuentra en el artículo 6°, que estipula una edad de 20 años para el acceso a la libertad en los siguientes términos: “Todos los niños de castas, que nacen libres, deberán permanecer en casa de sus patronos hasta la edad de 20 años”. En el artículo 12 se especifica que “cumpliendo el liberto los 20 años de su edad, deberá desde el mismo día ser emancipado de su patrono”. Por lo tanto, los hijos de esclavos recién accederían a la libertad a partir del 31 de enero de 1833. Si consideramos la baja esperanza de vida, el plazo de 20 parece exagerado, pero si observamos que la mayoría de edad recién se alcanzaba a los 25, las conclusiones podrían ser distintas.

Había dos excepciones para este plazo; una, “si los libertos fuesen tratados con sevicia por sus patrones” o si estos “por pobreza conocida, por corrupción incorregible de los libertos o por otros motivos resistieren mantenerlos consigo”. En estos casos, y previa intervención de la policía, los libertos serían ubicados en otra casa (artículo 7°). La otra excepción tenía que ver con las libertas. Para ellas se estipuló una edad de emancipación de “16 años o antes si se casasen” (artículo 15).

El otro elemento básico que debió reglamentarse fue el destino de los libertos hasta cumplir los 20 años. En este sentido, el Reglamento era bastante específico, ya que regulaba desde el mismo nacimiento hasta después del otorgamiento de la libertad. En los dos primeros artículos se trasladaba la responsabilidad sobre el control de los nuevos nacimientos a los párrocos, los que debían pasar mensualmente “una razón de los niños de castas, que hayan bautizado con expresión de sexo, cuartel y nombre de sus padres y patronos”. Dicho informe debía ser remitido al “Intendente de Policía o juez respectivo” en la ciudad y a las “justicias ordinarias” en la campaña (artículo 1°). La otra parte en el control eran las “cabezas de familia”, las que debían notificar a la autoridad competente en el plazo de tres días del nacimiento de un niño “de esta clase” (artículo 2°).

Por el artículo 4° se estipulaba una lactancia de doce meses para los “infantes libertos” y una permanencia junto a sus madres de, por lo menos, dos años. Si la madre era vendida luego de los dos años, el vendedor tenía la facultad de quedarse con el niño (artículo 5°).

Esto se justifica en el predominio del principio de propiedad, ya que los libertos “servirán gratis a sus patronos hasta la edad de 15 años” (artículo 8°). Luego de esa fecha y por el plazo de cinco años, “se les abonará un peso cada mes por su servicio, siendo de cuenta de sus patronos la demás asistencia” (artículo 8°).

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