El Carpo, historia de la guitarra del rock nacional

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La música argentina se caracteriza por su variedad y el virtuosismo de muchos de sus intérpretes y compositores. Hasta dentro de la universal cultura del rock, los músicos cultores de este género en el país supieron dotarla de una impronta propia, de un estilo bien argento que la diferencia de otras tendencias rockeras en el mundo. Buena parte de ese estilo autóctona, tiene que ver con el sonido único que brotaban de las cuerdas de El Carpo, sin dudas, la guitarra del rock nacional.

Norberto Aníbal Napolitano, más conocido como Pappo y apodado El Carpo, nació el 10 de marzo de 1950 en el porteño barrio de La Paternal. Su primer contacto con la música no fue un grato recuerdo. Su hermana mayor estudiaba piano y realizaba las prácticas en el cuarto que compartía con Norberto, que desde horas tempranas debía convivir con los sonetos de una inicial carrera como intérprete de su hermana.

El folklore escolar contactó a Pappo con su inseparable amor: la guitarra. Y fue a través de Little Richard que descubrió el rock, para no abandonarlo nunca más. Ni bien se asomó a la incipiente movida rockera de Buenos Aires, quedó claro el virtuosismo en la guitarra del joven Napolitano. Los primeros años fueron de búsqueda musical, con pasos por Los Abuelos de la Nada y Manal, entre otros. Con solo 19 años, es invitado por Litto Nebbia a sumarse a Los Gatos, quizás la banda más importante de la época. Con ellos tocará un tiempo, hasta que su vocación por el rock pesado termine por distanciarlo de la línea melódica del grupo.

A comienzos de los ’70, El Carpo comenzaría a escribir su propia historia. En 1971 aparcería el primer disco de Pappo’s Blues, uno de los grupos emblemáticos que encabezaría. Aquel disco debut tendría éxitos como “El hombre suburbano” o “El viejo”. Entre el 71 y el 78, el grupo grabaría 7 discos con formaciones cambiantes y una continuidad: la guitarra de Pappo.

Mientras, Norberto era invitado a tocar con otros grupos y amigos, como el Flaco Spinetta o La Pesada, con los que comparte numerosos proyectos musicales. Serán años, también, en los que Pappo viaja a Londres, en procura de mamar el agite de la cultura londinense de aquellos años, en donde todavía resuena Led Zeppelin y ya asoman grupos como Motörhead, a los que conoce desde sus orígenes.

En medio de viajes y autoritarismo, Pappo decidió dar un giro musical, con una formación más pesada que se llamó Riff y que hizo se aparición en un recital brindado el 14 de noviembre de 1980. Al año siguiente apareció “Ruedas de metal”, el primer disco del grupo, que grabaría seis discos de estudio a lo largo de su existencia. En los tiempos finales de la dictadura, Riff se constituyó en un refugio para miles de jóvenes que procuraban algo de libertad en medio de aquel horror. Los multitudinarios recitales de la banda en Obras fueron una muestra de ello, pese a lo cual, con el paso del tiempo este tipo de eventos se caracterizarían más por los desmanes que por el disfrute sonoro.

A fines de los ’80, Pappo parte a Estados Unidos en procura de nuevas experiencias musicales. A su regreso, y luego de un tiempo alejado de la música, El Carpo inicia los ’90 como una de las figuras más importantes del rock local, tocando como telonero de buena parte de los grupos que visitan el país, desde B.B. King hasta los Guns And Roses. Junto al rey del blues, además, vivirá una experiencia que define la calidad musical de Pappo. B.B. King lo invita a subirse al escenario durante su visita a Buenos Aires y luego lo lleva a tocar con él en el mítico Madison Square Garden de Nueva York.

A partir de allí, Pappo se transformó en una celebridad. Ni siquiera las críticas que recibió por su postura algo Cholula o pop, con producciones para la revista Gente incluidas, pudieron modificar la admiración del ambiente del rock hacia este prócer de la música nacional. El 24 de febrero de 2005, en un tonto accidente de motocicleta, Pappo, El Carpo, perdió la vida. Y el rock argentino perdió a su guitarra, a esas cuerdas que le dieron identidad sonora a una cultura universal.


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