Memorias del horror en la Argentina

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Luego de 30 años de democracia y de una década de memoria, verdad y justicia, los argentinos, por lo menos buena parte de ellos, conocemos cabalmente las barbaridades cometidas por la dictadura cívico-religiosa-militar que imperó en el país entre 1976 y 1983. Pese a ello, no dejan de impactarnos las historias de vida, resistencia y muerte de las miles de víctimas durante aquellos años en que el terror imperó en la Argentina. Muchas veces, la conciencia de la existencia de torturas y tormentos no impide que nuestro espíritu se estruje ante el relato puntual de una de las tantas víctimas. Eso es lo que logra, en última instancia, la literatura dedicada a recordar y mantener viva la memoria de los años de plomo en el país, en especial para que nunca naturalicemos aquella historia, sino que siempre siga removiéndonos las tripas por el dolor y el asco.

Eso es lo que logra La vida entre paréntesis. Crónica de un militante, obra escrita por Numy Silva y publicada por la Editorial Universitaria. El libro recorre la vida como joven dirigente estudiantil y luego como preso político de Ricardo “Pelito” Escobar, el actual Ministro de Coordinación de Gabinete de la provincia de Misiones.

El mérito de la autora es la generación de la empatía que nos provoca su vívido relato: uno se zambulle en aquellas sesiones de tortura como si fuera la propia carne la vejada, y no hay forma de sustraerse del tedio de los años encarcelados y los días interminables en que los prisioneros eran confinados a los calabozos individuales, oscuros y fríos en los que se pretendía apagar sus últimos fuegos de vida. La vida entre paréntesis te sumerge en el horror, pero lo hace sin golpes bajos ni mal gusto, sino desde un léxico coloquial, cotidiano y reconocible, que nos acerca a los hechos para dimensionarlos en todo su dramatismo.

Este libro, quizás como otros que hablan de estos temas, no solo es una biografía sobre un personaje puntual y su entorno, es la historia de una generación completa. Esa generación es la de los jóvenes del ’60 y ’70, que al calor de la victoriosa revolución cubana se lanzaron a luchar contra las dictaduras y el imperialismo imperante en buena parte del continente. Es, claro está, la historia de esa generación que en la provincia de Misiones se embanderó en un ideal libertario y de revolución bajo la doctrina peronista, nacional y popular.

Así se entrecruzan las historias de los jóvenes de la Unión de Estudiantes Secundarios con la de los dirigentes agrarios del MAM y las Ligas Agrarias; la de los jóvenes de la militancia cristiana con el inolvidable monseñor Jorge Kemerer; la de los torturadores con la de los familiares que, de este lado del horror, resistieron desde la lucha y la denuncia, como Germania Garay, la madre del protagonista, o Amelia Báez, la jovensísima y heroica líder del grupo de familiares de Misiones, actual subsecretaria de Derechos Humanos de la provincia.

La autora tiene una ventaja a la hora de reconstruir el horror: su propia experiencia de vida como perseguida por la dictadura de Alfredo Stroessner en el Paraguay. Ella misma debió exiliarse a la Argentina, país que la cobijó y que ha disfrutado de su capacidad artística como escritora, dramaturga y actriz. También se denota su simpatía ideológica por aquel ideario de revolución, como su cercanía con muchos de los protagonistas de su propia obra.

En suma, La vida entre paréntesis es una puerta a lo peor de nuestra historia, un revulsivo a la memoria del horror en la Argentina… un libro duro y triste, como aquellos años, pero que deja un mensaje final cargado de esperanza. Es que pese a todo el horror, a las muertes y a los desaparecidos, NO NOS HAN VENCIDO.

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