El segundo duelo guerrero entre Paz y Quiroga

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Al cumplirse un nuevo aniversario de la famosa batalla de Laguna Larga/Oncativo, comparto el extracto de "Batallas entre hermanos" en donde se relata aquella lucha entre Paz y Quiroga.

Luego de un frustrado intento por llegar a un armisticio, realizado por mediadores enviados por Rosas, Paz movilizó su ejército hasta aparecer frente al enemigo el día 25 de febrero de 1830, a media mañana, en el campo de Laguna Larga, también conocida como Oncativo.

Quiroga había desplegado sus fuerzas con dos columnas de caballería en sus alas (la de la izquierda se apoyaba en la Laguna Larga) y la infantería, junto a la artillería, ubicada al centro y cubierta por un monte al que protegió con un centenar de carretas. Paz organizó tres divisiones: la primera, a la derecha, fue liderada por Lamadrid; la segunda, a la izquierda, quedó al mando del coronel Dionisio Puch, y la tercera, en el centro, fue conducida por el coronel Juan Videla Castillo al frente de la infantería y 6 cañones. Como reserva quedó el coronel Pedernera con el Regimiento N° 2 de Caballería y el escuadrón escolta.

Luego de analizar la posición enemiga, Paz ideó otra maniobra magistral, haciendo caer todo el peso de su ataque sobre el ala izquierda de Quiroga. Para ello efectuó un movimiento oblicuo hacia su derecha e inmediatamente inició las acciones mediante el fuego de la artillería, el que fue contestado por largo tiempo.

El Tigre de los Llanos había concentrado toda su caballería sobre el flanco y parecía decidido a mantener su posición. Paz lanzó entonces a Lamadrid para atacar por el frente, mientras que la vanguardia liderada por el coronel Echeverría debía cargar abriéndose por el flanco derecho de Lamadrid.

La nutrida caballería federal contuvo el embate y puso en fuga a los atacantes. En consecuencia, Paz lanzó a su reserva, que debía cargar mediante un movimiento envolvente por sobre el ya extendido flanco derecho de su ejército. En simultáneo cargó la tercera división con su masa de infantería, que se introdujo entre la caballería y el bosque con la clara intención de cortarlos. Esta carga masiva obligó a la caballería federal a replegarse, mientras Quiroga intentaba reorganizar sus fuerzas y evitar el desbande total. Paladeando ya su triunfo, Paz completó la acción movilizando a Puch para que avanzara hacia el bosque y acallara la infantería y la artillería rivales.

La última carga puso en precipitada fuga a las tropas de Quiroga, que fueron perseguidas por 30 kilómetros. La obsesión de Paz y de Lamadrid (encargado de acosar a los derrotados) era tomar a Quiroga, pero éste escapó rumbo a Buenos Aires, donde sería recibido en triunfo por Rosas. Según Domingo Arrieta, actor presencial de la batalla, se registraron 565 muertos y 1.246 prisioneros federales, entre ellos, el “fraile general” Félix Aldao. Por el lado unitario reconoce 91 muertos, pese a que Lamadrid habla de 45 bajas entre muertos y heridos.

Una vez más, el genio militar de Paz le posibilitó obtener un triunfo crucial ante las masas de caballería federal. Quizás el mayor error estratégico del jefe cordobés fue no aprovechar sus victorias mediante rápidas y decisivas incursiones armadas sobre las provincias vecinas. Por el lado de Quiroga, queda claro que no se trataba de un militar de gran capacidad táctica. Ni en el primer capítulo de La Tablada ni en Laguna Larga utilizó su infantería, ya que confiaba ciegamente en el valor de su caballería.

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