El emperador que selló la alianza del poder y la cruz

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La iglesia católica es una de las mayores calamidades de la humanidad. En su nombre y bajo el símbolo de la cruz, se han cometido genocidios, atrocidades, saqueos, muerte y destrucción. La fe inspirada en el martirio de Jesús, se transformó en la principal multinacional del planeta, con un poder inmenso que tuvo, en el emperador Constantino el Grande, el responsable de haber sellado la alianza entre el poder estatal y la cruz de los católicos.

Flavio Valerio Aurelio Constantino nació el 27 de febrero del 272 en Naissus, localidad de la actual Serbia.  Hijo del César, Constancio Cloro, siempre estuvo cercano al poder y la administración del amplísimo imperio romano, que ocupaba la mitad de Europa y buena parte del escenario del mar Mediterráneo. En el 306 se consagró emperador del sector occidental del imperio, pero recién en el 324 se consagró emperador de la totalidad del espacio romano, algo en lo que colaboraría su alianza con el cristianismo.

Desde la muerte de Jesús que los practicantes del cristianismo se convirtieron en blanco de la represión estatal, debido a sus prácticas consideradas fuera del credo oficial. Uno de los elementos de diferenciación era el sentido monoteísta del cristianismo, frente al politeísmo de las religiones de la época. Durante los primeros tres siglos de nuestra era, el catolicismo fue construyendo los cimientos de su propia iglesia, para lo cual se instaló en Roma, la capital del mundo conocido (por los europeos).

Cuenta la leyenda que Constantino tuvo un presagio antes de una de sus batallas y que por ello adoptó algunos símbolos cristianos, como la cruz. En febrero del 313 adoptó la medida por la que sería reconocido como un santo por buena parte del cristianismo: el edicto de Milán. Por esta decisión, se permitió la práctica libre de la religión católica y se le devolvieron las propiedades incautadas en el pasado.

Si bien Constantino nunca oficializó al cristianismo como religión oficial (algo que ocurriría en el 380 bajo el reinado de Teodosio), lo cierto es que a partir del 313 el poder de la iglesia cristiana fue en constante aumento. De hecho el emperador mandó construir la basílica de San Pedro, en la colina del Vaticano, que luego se convertiría en el centro de la iglesia católica apostólica romana.


Al año del Edicto de Milán, la ahora permitida religión mostró sus garras y puso en práctica la que sería su metodología tradicional de lucha contra todos aquellos que piensan diferente: la destrucción de los templos paganos y el asesinato de sus creyentes. El mismo padecimiento que habían sufrido los cristianos, ahora lo trasladaban al resto de los creyentes. Claro, la situación había cambiado, ahora eran ellos los socios del poder imperial y así lo sería hasta la actualidad, con un Vaticano aliado a los poderes de turno y en constante lucha contra todos aquellos que piensan diferente.

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