Asencio, el grito del pueblo oriental

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La revolución social e independentista que estalló en América en 1810, se propagó como un reguero de pólvora por los pueblos, ciudades y regiones del continente. La buena nueva de la libertad y la posibilidad concreta de romper con el colonialismo, impulsó a los pueblos a sumarse al movimiento para darle su impronta propia. En cada región ocurrió algo similar, los pueblos se declararon soberanos y formaron sus gobiernos propios. El 28 de febrero de 1811, hace 203 años, fue el turno de los orientales, los que lanzaron el Grito de Asencio, el grito del pueblo oriental.

Luego del 25 de mayo de 1810, distintas regiones del Río de la Plata se fueron sumando a la revolución, como nuestra provincia de Misiones, que fue la primera en plegarse. En la Banda Oriental, en donde los realistas aún dominaban el reducto de Montevideo, la situación era indefinida, ya que los patriotas de aquella orilla se encontraban a la espera de los pasos que daría el gobierno realista.

En enero de 1811, Francisco Javier de Elío arribó a Montevideo con el título de virrey del virreinato del Río de la Plata y la orden expresa de hacerle la guerra a los revolucionarios que, en la región del plata, no reconocieran su autoridad. Con esta orden, De Elío le declaró la guerra a Buenos Aires el 12 de febrero de ese año, además de establecer una serie de contribuciones y empréstitos forzosos para solventar los gastos que ocasionaría el conflicto armado.

En virtud de la definición realista, la campaña oriental, proclive a la revolución, se negó a prestar servicios al ejército del rey y se alistó para plegarse a la revolución. El primero en dejar el bando real fue José Artigas, quien abandonó la Colonia del Sacramento y se puso bajo la conducción de Buenos Aires. La actitud de Artigas fue replicada por numerosos líderes locales, quienes movilizaron a la población de la campaña.

En los días finales de febrero, muchos patriotas orientales se reunieron en un bosque cercano al arroyo de Asencio, en las inmediaciones de Mercedes. Allí confluyeron las tropas lideradas por Pedro Viera y Venancio Benavídez, en un número cercano a los 300 hombres. En la madrugada del 28 de febrero, este grupo lanzó el grito de Asencio y puso en marcha la revolución en el territorio de la Banda Oriental.

Al día siguiente el contingente tomó la localidad de Mercedes e inició una serie de acciones para debilitar el poder real en la campaña y plegar a ésta al bando de la libertad. Prontamente José Artigas se transformó en el líder de los orientales y en un protagonista principal de la lucha revolucionaria en el ámbito rioplatense.

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