Don Felipe Varela, teorizando viene

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La interpretación tradicional del caudillismo sostiene el carácter anárquico y la simplicidad del fenómeno, al que se intenta minimizar al presentarlo como propio de masas incultas, ignorantes y bárbaras. Pero un repaso crítico de las proclamas y las cartas de los principales caudillos revela una complejidad teórica que en verdad sorprende. Frente al discurso refinado y europeizado de la elite liberal, los caudillos elaboraron un conjunto de ideas que, si bien carece del vuelo retórico de sus adversarios, alcanzó un grado de teorización y, fundamentalmente, de anclaje en la realidad que quizás explique el masivo apoyo que tuvieron en los sectores populares.

El caso paradigmático de todo esto, es el del catamarqueño Felipe Varela, quien el 6 de diciembre de 1866 lanzó una de sus principales proclamas políticas, en donde se pueden rastrear los conceptos ideológicos que sustentaron la lucha popular frente al genocida gobierno de Bartolomé Mitre.

Aquella proclama se lanzó el 6 de diciembre de 1866 desde “la cumbre de la cordillera de los Andes” y allí Varela repasa la historia argentina, en la que señala tres hitos en las figuras de José de San Martín, Carlos María de Alvear y Justo José de Urquiza, que enarbolaron “el Pabellón de Mayo que radiante de gloria flameó victorioso desde los Andes hasta Ayacucho”.

Luego afirma que la bandera “ha sido vilmente enlodada por el general Mitre” y el “centralismo odioso de los espurios hijos de la culta Buenos Aires”.

Varela concluye la proclama exponiendo claramente su proyecto: “Nuestro programa es la práctica estricta de la Constitución jurada, el orden común, la paz y la amistad con el Paraguay, y la unión con las demás repúblicas americanas”.

La visión estratégica de Varela no se reducía a plantear un programa político concreto, sino que era capaz de entrever y denunciar el proceso de fuerte endeudamiento en el que se encontraba el país por aquellos años. Así, denuncia que “Nuestra Nación [...] ha sido humillada como una esclava, quedando empeñada en más de cien millones de [pesos] fuertes”.

Este texto pone en evidencia el entramado ideológico que sostenían los caudillos del interior en lucha contra Buenos Aires. Luego de la muerte del Chacho Peñaloza, correspondió a Felipe Varela tomar la conducción de la resistencia frente al gobierno central para denunciar, tanto el genocidio perpetrado contra el pueblo paraguayo, como el que se realizaba contra los sectores populares argentinos.

La disparidad de fuerzas, la mayor cantidad de recursos y la aparición de un armamento cada vez más moderno y eficiente, son algunos de los motivos que explican el triunfo final del mitrismo sobre Felipe Varela, el caudillo, que teorizando viene.

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