El primer golpe de Estado en la Argentina

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La Argentina del centenario era una Argentina desigual y marcada por profundas diferencias sociales y políticas. La participación política era para los pocos, por lo que desde finales del siglo XIX se venía pugnando por una apertura política que permitiera una mayor participación de la sociedad. Ese rol lo cumplió la Unión Cívica Radical, la que logró acceder al poder en 1916 en las primeras elecciones limpias que se realizaron en la historia del país. La UCR gobernará el país, con claro oscuros y profundas contradicciones, hasta el 6 de septiembre de 1930, el día del primer golpe militar en la Argentina.

El presidente Hipólito Yrigoyen había ganado las elecciones de 1928 con una abrumadora mayoría superior al 60 por ciento. Pese a este respaldo popular, desde el mismo comienzo de su gobierno se fue gestando una feroz campaña de oposición, en donde confluyeron tanto los sectores tradicionales de la oligarquía como los principales medios de comunicación de la época.

Al iniciar su segunda presidencia, Yrigoyen tenía 76 años y una larga trayectoria de militancia política. Su estilo paternalista y caudillesco, le había dado resultados durante su primer período, pero en esta ocasión debió lidiar con la profunda crisis económica que se desató en los Estados Unidos en 1929. Falto de dinámica y de respuestas, carente de un grupo de colaboradores que lo ayudara a superar las consecuencias de la crisis capitalista mundial, Yrigoyen quedó sumido en la inacción.

Claro que esto no fue el único motivo por el que se produjo el primer golpe militar en la historia de nuestro país. Ya desde su primer mandato que Yrigoyen venía impulsando la producción nacional de derivados del petróleo a través de la empresa estatal YPF,  creada en 1922 y conducida por el general Enrique Mosconi.

Al asumir la segunda presencia, Yrigoyen reimpulsó a YPF con el objetivo que la empresa tuviera una mayor incidencia en el mercado de las naftas en el país. El primero de agosto de 1930, YPF intervino en el esquema de los precios al establecer un valor por debajo del que tenían las otras petroleras en el país. De esta forma, se procuraba reducir el valor de los combustibles y, además, romper el trust petrolero que existía en la Argentina.

Esta medida, que evidentemente no fue la única que justificó el golpe, sí fue una especie de detonante final para la avanzada golpista. El 6 de septiembre de 1930, un grupo relativamente pequeño de militares al mando del general José Félix Uriburu, derrocó al gobierno constitucional de Yrigoyen. Aquel día, en la Argentina, se registró el primer golpe de Estado de nuestra historia.

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