Videla y un merecido día del hijo de puta nacional

.
La propuesta la lanzó hace un tiempo la revista Barcelona y encontró una rápida aceptación en el público y las redes sociales. Entre tantos días festivos y tanta fecha que recuerda a personajes, profesiones o simples relaciones familiares, faltaba un día que recordara al gran hijo de puta nacional. Y la revista Barcelona encontró ese día, el 2 de agosto, el día del cumpleaños de Jorge Rafael Videla, sin lugar a dudas, uno de los grandes hijos de puta de nuestra historia.

Y vaya que el reconocimiento es merecido! En un país como la Argentina, que tuvo hijos de puta de la talla de Bartolomé Mitre, Domingo Cavallo y José Alfredo Martínez de Hoz, no es fácil ser el paradigma de la maldad. Bueno, Videla, el general que lideró la peor dictadura militar de nuestra historia, lo logró.

Jorge Rafael Videla nació el 2 de agosto de 1925 en Mercedes, provincia de Buenos Aires. En 1944, ingresó al Colegio Militar de la Nación, punto desde el cual hizo toda su carrera hasta llegar al cargo de Teniente General en octubre de 1975. Integró la Secretaría de Defensa, fue director del Colegio Militar y se constituyó en Jefe del Estado Mayor del Ejército en 1973. En agosto de 1975, la presidenta María Estala Martínez de Perón lo designó como Comandante en Jefe del Ejército.

A partir de allí, la historia es conocida. Videla fue el líder del golpe cívico-religioso-militar que derrocó a Isabelita el 24 de marzo de 1976. Además, fue el máximo responsable militar y político por la aplicación del feroz esquema represivo implementado por la dictadura. Durante su gobierno, se registraron los principales hechos de violencia vinculados a la violación sistemática de los Derechos Humanos en el país.

Si Videla es el gran hijo de puta nacional, es por los 30.000 desaparecidos, por los cientos de campos clandestinos de detención y tortura, por los 500 bebés apropiados, por los miles de argentinos arrojados al mar, por los miles que fueron ultrajados y torturados, por los que debieron emigrar, por los que fueron cesanteados, por los que fueron silenciados y, en definitiva, por haber destruido a la Argentina.

Videla fue el presidente de facto hasta el 29 de marzo de 1981, cuando lo reemplazó Roberto Viola. Hasta el fin de la dictadura, tuvo un rol secundario… ya había cumplido con su tarea represiva.

Con la llegada de la democracia, Videla, al igual que otros jerarcas militares, debieron rendir cuentas ante la justicia. En 1985, en el famoso juicio a las juntas, fue condenado a cadena perpetua, pero se benefició con el indulto firmado por otro gran hijo de puta, Carlos Menem.

Sólo a partir del 2003, cuando el Estado argentino se constituyó en querellante e impulsor de los juicios contra los genocidas, es que Videla volvió al lugar de reo y condenado por violación a los derechos humanos. Hoy murió preso en Marcos Paz y bajo una fuerte condena social. Hoy, en la Argentina del siglo XXI, nadie duda de que Videla es el gran hijo de puta nacional.

0 comentarios:

Publicar un comentario