La nacionalización del cobre chileno

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Todos los países del continente americano han debido luchar, en algún momento de su historia, por la recuperación de sus recursos naturales. Lo hizo la Argentina en la década de 1920 y en la actualidad con su petróleo y la nacionalización de YPF, también lo hizo México en la década de 1910 con su petróleo y lo hizo, más recientemente, el presidente boliviano Evo Morales al nacionalizar el gas. Hace 42 años, fue el turno de Chile, el que gracias a su gobierno socialista logró nacionalizar su principal producción, la del cobre.

La estatización del cobre fue un largo proceso de lucha, en donde los avances se dieron sólo en la medida en que asumieron el gobierno presidentes del campo nacional y popular. El primer avance lo logró el presidente Carlos Ibáñez del Campo, un gran amigo de nuestro presidente Juan Perón y a quién los opositores acusaban de populista. Ibáñez del Campo había creado el ministerio de Minas de Chile, con lo que se empezó a regular la actividad y a generar una mayor presencia del Estado en la producción primaria del cobre.

Luego de aquel primer avance en la década de 1950, debieron pasar casi 20 años para que los chilenos pudieran concretar el tan ansiado objetivo de la nacionalización del cobre. El responsable de ello fue el presidente socialista Salvador Allende. El 11 de julio de 1971, Allende firmó la Ley N° 17.450 que nacionalizó la producción del cobre en Chile.

La medida, que fue acompañada por todos los partidos políticos, mediante una ley sancionada por el congreso, tuvo algunas características particulares que bien podrían servirnos de experiencia en nuestro caso de YPF. Es que el gobierno chileno decidió expropiar las empresas que extraían el cobre, por lo que debió pagar por ellas. Claro que esa indemnización se pagaría luego de descontar las “utilidades excesivas”, una fórmula que hacía referencia a las exorbitantes ganancias obtenidas por las empresas merced al régimen de excepciones impositivas del que habían gozado.

Las principales empresas perjudicadas por esta decisión soberana del gobierno chileno, fueron las yanquis Anaconda y Kennecott, las que realizaron todo tipo de lobby para logara sanciones contra el presidente Allende. La respuesta de Allende, pronunciada en un histórico discurso en Nueva York, fue que estas empresas habían obtenido ganancias por más de 4 mil millones de dólares, por lo que sus quejas era absolutamente infundadas.


El cobre fue, es y será por muchos años, el principal producto chileno, ya que representa el 35% de la producción mundial de cobre y las exportaciones del cobre chileno fueron superiores a las exportaciones de todo el petróleo de México o el 70% de las exportaciones petroleras de Venezuela. En los años siguientes a la nacionalización, al producción aumentó en forma considerable, una muestra más, de cómo las multinacionales manipulan la producción según sus propios intereses, los que pocas veces tienen que ver con los intereses de los países y sus pueblos. Salud Allende, salud Chile y feliz aniversario de la nacionalización del cobre.

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