Roa Bastos, el genio de la literatura paraguaya

.
Cada comarca en la tierra tiene un rasgo prominente,  dice la famosa octava de Luis Domínguez. Del mismo modo, podríamos decir que cada comarca en la tierra tiene un escritor prominente, y ese escritor prominente es el que lleva la bandera de su tierra a todos los confines del mundo, gracias a las letras y la literatura. Uno de esos escritores prominentes es Augusto Roa Bastos, el genio de la literatura paraguaya.

Roa Bastos nació el 13 de junio de 1917 en Asunción, pero de pequeño se fue a vivir junto a su familia a la región del Guayrá, de fuerte tradición mestiza entre los hispano y lo guaraní. A su regreso a Asunción, ingresó a un colegio religioso por su parentesco con un obispo local. Fue justamente esta relación familiar, la que le abrió las puertas a una importante y variada biblioteca, que Augusto consumió con gran placer.

Al estallar el conflicto del Chaco entre Paraguay y Bolivia, Roa Bastos escapó del colegio junto a otros compañeros y se plegaron, como enfermeros, al ejército paraguayo. Esa experiencia lo puso en contacto con el dolor y la muerte de esa guerra terrible que enfrentó a dos pueblos hermanos.

Luego de esto, Roa Bastos comenzó a trabajar en el diario El País, en donde se destacó como un gran periodista y cronista, con viajes a Europa como corresponsal. En la década de 1940, el escritor intercaló sus tareas como periodista y corresponsal, con una activa militancia cultural en el paraguay, en donde integró el grupo El nido de la alegría, que proponía una transformación cultural para un país que, por la época, se encontraba inmerso en la guerra civil.

Con posterioridad a la guerra, debió emigrar en 1947 a la Argentina, debido a la represión desatada en Paraguay contra los opositores. En Buenos Aires, Augusto comenzó a destacarse como escritor, además de realizar todo tipo de actividades para garantizar su subsistencia.

Luego de varios cuentos y algunas novelas publicadas, en 1974 Augusto Roa Bastos publicó la que sería su obra cumbre: Yo, el supremo, que narra con maestría la vida de José Gaspar Rodríguez de Francia, el dictador que gobernó el Paraguay durante 26 años y que, en verdad, era una metáfora crítica sobre el gobierno dictatorial de Alfredo Stroessner.

En 1976, al producirse el golpe de estado en la Argentina, Roa Bastos debió exiliarse una vez más, recayendo en Francia, en donde dio clases de literatura en la Universidad de Touluose. Allí, además, creó el curso de lengua y cultura guaraní. En 1982, en un ridículo exceso de autoritarismo, el gobierno de Stroessner le quitó la ciudadanía paraguaya.

Frente a este ataque, el mundo le brindaba reconocimientos por su obra. El más importante fue en 1989, cuando recibió el premio Cervantes, una especie de premio Nobel de la literatura castellana.


El 26 de abril de 2005, Augusto Roa Bastos murió en la misma ciudad que lo había visto nacer, su querida Asunción, que despidió con honores al genio de la literatura paraguaya.

2 comentarios:

  1. Creo que también es de destacar que su experiencia de la guerra lo llevó a escribir "Hijo de hombre", otro importante título con varias ediciones, las últimas corregidas por el mismo autor. Fue llevada a la pantalla por el cine argentino con la dirección de Lucas Demare y la actuación de Olga Zubarry y Carlos Estrada, en el año 1961

    ResponderEliminar
  2. Gracias por al aporte Blas, muy interesante.

    ResponderEliminar