Orgullosamente homosexuales

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La obtención de derechos por parte de las minorías, siempre está acompañada de una larga lucha en donde la concientización de la sociedad forma parte central de los debates. Frente a pensamientos reaccionarios, que creen que existe una única forma de vivir, la especie humana ha dado sobradas muestras de que, para vivir, toda forma es válida mientras no se perjudique a un tercero. Esto, que parece una verdad de Perogrullo, todavía no es un derecho social y masivo, sino que aún restan muchos pasos en la larga lucha por la ampliación de derechos.

Para la comunidad homosexual son tiempos de cosecha, ya que el Estado nacional argentino se ha puesto a la vanguardia en el mundo, para otorgar derechos civiles a los que tienen una opción sexual diferente a la heterosexual. Por eso, este 28 de junio, día internacional del orgullo gay, los gay, lesbianas, bisexuales y transexuales, lo vivirán de una manera especial, siendo orgullosamente homosexuales.

La historia del orgullo gay se remonta al 28 de junio de 1969, cuando la represiva policía de los Estados Unidos allanó el pub Stonewall Inn, en el barrio neoyorkino de Greenwich Village. El bar era frecuentado por la comunidad gay, que había adoptado el lugar como un espacio de libertad para su condición sexual.

Stonewall quedaba en el número 51 de la calle Christopher y era regenteado por la mafia italiana. Todos los meses, la policía cobraba una coima para permitir el funcionamiento del lugar, el único bar gay en donde se permitía bailar en todo Nueva York. Para ingresar, uno tenía que ser reconocido por el portero, de lo contrario, era imposible hacerlo.

A la 1.20 de la madrugada de aquel 28 de junio, la policía realizó uno de los tantos allanamientos que se hacían en el lugar, pero esta vez la situación sería distinta. Los gays y lesbianas que allí estaban, ofrecieron resistencia a ser identificados, por lo que la policía decidió llevarlos a todos detenidos. Durante la espera de los celulares para el traslado, comenzaron algunos incidentes, debido a que la gente del barrio comenzó a aglutinarse en el local.

Al instante, los disturbios se generalizaron. Entre 500 y 600 personas rodearon a los policías, a los que atacaron con monedazos, cestos de basura, botellas y todo objeto que sirviera para la ocasión. La policía debió solicitar refuerzos, mientras el barrio se encendía por el conflicto. La gresca duró casi una hora, hasta que la unidad de antimotines pudo calmar la situación.

A partir de aquella noche de rebeldía, ya nada sería igual para la comunidad gay. Esa noche nacieron los grupos de activistas que militaron por la obtención de derechos, derechos que son una realidad en la argentina, en donde hoy podemos decir, orgullosamente homosexuales. 

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