José Gervasio Artigas, el padre del federalismo rioplatense

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La historia oficial y liberal lo condenó a ser un prócer uruguayo, odiado en la Argentina por su condición de extranjero. Esta manipulación del pasado desconoce varias realidades, la primera y obvia, es que ni el Uruguay ni la Argentina tenían existencia nacional a comienzos de la década de 1810, por lo que es un anacronismo absurdo nacionalizar la figura que hoy nos ocupa. Otra realidad que desconoce esta mirada nacionalista, es que José Artigas fue el padre del federalismo rioplatense, ideario que trascendió las fronteras de la época y se constituyó en el pilar de la organización del espacio territorial que hoy es la República Argentina.

José Gervasio Artigas nació el 19 de junio de 1764 en Montevideo, Banda Oriental. Si bien recibió una esmerada educación, siempre prefirió la vida rural en la estancia de su padre. Desde adolescente que prácticamente vivió en la campaña oriental, en donde se vinculó con los sectores populares: los gauchos nómadas y los indios charrúas. En esta época, sus actividades eran el cuatrerismo y el contrabando, únicas vías de subsistencia para aquellos que carecían de una pertenencia a la elite local.

En 1797 y merced a una amnistía general, Artigas ingresó al cuerpo de Blandengues, encargados de custodiar la frontera ante los pueblos originarios y las constantes presiones fronterizas de los luso/brasileños. Durante esta etapa de su vida, se fue transformando en una figura de peso en la campaña oriental, tanto como para que Mariano Moreno recomendara su incorporación al bando revolucionario en el Plan de Operaciones.

Al producirse la revolución, la Banda Oriental se mantuvo a la expectativa hasta el 11 de abril de 1811, cuando Artigas proclamó la revolución en su tierra y se plegó al gran movimiento independentista en el continente. A partir de allí, se convertiría en el Jefe de los Orientales. En mayo de ese año, venció a los españoles de Montevideo en la batalla de Las Piedras, pero no pudo tomar la capital debido al poder de las impenetrables murallas que lo rodeaban.

A comienzos de 1812, protagonizó el éxodo oriental, debido al acuerdo alcanzado entre los porteños y los realistas de Montevideo. Gracias a ese éxodo, Artigas entró en contacto con los guaraníes, los que a partir de allí se transformarían en leales y fervorosos seguidores del caudillo oriental.

Artigas fue radicalizando su postura política y adoptó principios que chocaban con la tibieza del poder central de Buenos Aires. Para Artigas la revolución implicaba la igualdad entre los hombres, por lo que propició el acceso al poder de los aborígenes, como en el caso de nuestro Andrés Guacurarí, designado Comandante General de Misiones y de Corrientes. También impulsó una reforma agraria y una apertura económica que favoreciera a todos los puertos y no solo a Buenos Aires.

De todas formas, su principal principio político fue el federalismo: para Artigas, todos los pueblos son libres y deben gobernarse a sí mismos. Esto fue rechazado por Buenos Aires, que le hizo una guerra permanente. En 1820, no fue el centralismo el que doblegó a Artigas, sino uno de sus lugartenientes, Francisco Ramírez, quien lo venció y lo obligó a exiliarse en el Paraguay, país en el que murió el 23 de septiembre de 1850, el día en que moría José Artigas, el padre del federalismo rioplatense.

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