Entrevista con la agencia internacional ANSA

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Por Alberto Ferrari BUENOS AIRES, 9 (ANSA) - El poder central de Buenos Aires impulsó la ruptura con el libertador uruguayo José Artigas al desconocer a sus delegados para la Asamblea Constituyente de 1813 que constituyó, pese a los conflictos con la Banda Oriental, el primer esbozo de Estado en el Río de la Plata.
    Las maquinaciones desde Buenos Aires para aislar a Artigas están profusamente documentadas en "Asamblea del Año XIII" del joven historiador argentino Pablo Camogli.
    La Asamblea Constituyente de 1813 reconoció los derechos del hombre, de los pueblos originarios, la libertad de vientres para los afroamericanos y eliminó los tribunales de la Inquisición, entre otras medidas adoptadas al influjo de los jacobinos que habían sobrevivido a las purgas políticas después del estallido libertario de mayo de 1810.
    "Esa medidas hoy serían englobadas como pertenecientes al ámbito de los Derechos Humanos y constituyeron un esbozo de modernización de la estructura del Estado al consagrar la división de poderes", explicó Camogli, nacido en 1976. Sin embargo, al mismo tiempo la Asamblea Constituyente "fue un punto de inflexión y de ruptura con la Banda Oriental", detalló Camogli a ANSA, debido a las manipulaciones políticas de Buenos Aires para cercenar el poder de Artigas.
    Los delegados enviados por Artigas fueron rechazados "con excusas formales y reglamentarias" que resultaron injustificables ya que con otras provincias argentinas se aceptaron representantes que jamás habían pisado esos territorios y residían en Buenos Aires, comparó Camogli.
    El caudillo uruguayo "tenía un origen revolucionario que no procedía de la tradición europea sino de la experiencia popular y fue un líder de los pueblos guaraníes, que a su vez estaban a la vanguardia de la revolución americana", aseguró Camogli.
    "De alguna manera, 1813 fue una etapa fundacional para el artiguismo, que debió construir un modelo alternativo a Buenos Aires", explicó el historiador argentino.
    La Asamblea Constituyente de Buenos Aires, a su vez, fue tributaria de los avances sociales introducidos por Simón Bolivar en Venezuela, donde ya había sido abolida la esclavitud.
    La Asamblea Constituyente de 1813, a pesar de las presiones de Bolivar y de José de San Martín que pretendían una abolición inmediata, adoptó un régimen confuso y gradual que mantuvo un sistema esclavista atenuado durante casi veinte años.
    "Igualmente, fue un avance porque muchos esclavos pudieron comprar su libertad o acceder a la justicia porque comenzaron a tener derechos", detalló Camogli.
    El historiador argentino aseveró que "los pueblos guaraníes estaban a la vanguardia de la revolución desde los tiempos de los jesuitas, que sin duda fueron fundamentales en su cosmovisión del mundo y de la política".
   "Los guaraníes eran modernos en términos políticos desde antes de la revolución de 1810 en el Río de la Plata, pues ya en 1750, cuando fueron expulsados los jesuitas de América, le pidieron a la Corona que querían gobernarse a si mismo", explicó Camogli.
    Para el historiador, las experiencias de Venezuela y del Río de Plata con su Asamblea Constituyente "reflejaron un clima de acumulación política y social que se fue trasladando al resto de América, aunque en algunos países, como en Chile, tardó en prosperar", completó.

Enlace a la entrevista en el portal de ANSA


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