Evita, la llama encendida del peronismo histórico

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Amada como ninguna otra, idolatrada como la máxima expresión del fervor y el cariño popular, reconocida como la abanderada de los humildes y definida como la líder espiritual del pueblo argentino, todo eso y mucho más fue Eva Duarte de Perón, Evita, la llama encendida del peronismo histórico y revolucionario.

Nacida un 7 de mayo de 1919, fue hija de una familia ilegítima sostenida por un “capanga” de la zona de Chivilcoy. Eva conoció desde pequeña el desprecio que la aristocracia criolla siempre sintió contra los sectores populares.

A los 15 años, decidió probar suerte en la capital, como única forma de escapar de un destino de pobreza y marginación sexista, en aquella Argentina conservadora y decadente de la década de 1930.

Merced a su encanto y su determinación, logró ingresar al mundo del espectáculo como actriz de radioteatro y modelo de revistas. Pero Evita ya llevaba dentro la pasión liberadora y es por ello que fue una de las fundadoras de la Asociación Radial Argentina, el primer sindicato que reunió a los trabajadores del espectáculo.

La vida de Evita, al igual que la de todos los argentinos, comenzó a cambiar a comienzos de 1944 durante un festival solidario en el Luna Park. Allí, conoció al ascendente coronel Juan Perón, uno de los hombres más importantes del gobierno de la época, en especial por su estrecha relación con los trabajadores.

Evita se transformó en la pareja del coronel, pese al espanto que ello ocasionó entre los colegas de Perón y en la alta sociedad, que repudiaban la relación de un hombre del glorioso ejército argentino con una hija ilegítima. Claro que esto no impidió el amor entre la actriz y el militar, pero esa relación pronto trascendió la meramente sentimental, para convertirse en una unión política que comenzó a modificar el mapa social de la Argentina.

Cuando en 1946 Perón accedió al gobierno, Evita se convirtió en la abanderada de los humildes. No sólo dejó de lado el tradicional protocolo que establecía un rol secundario e irrelevante para la primera dama, sino que se puso al frente de la acción social del gobierno peronista. Bajo el lema de donde hay una necesidad hay un derecho, creó la Fundación Eva Perón, que se convirtió en la meca de los pobres, que comenzaron a recurrir a ella para solicitarle todo tipo de ayuda. Y Evita, siempre junto a los humildes, atendió en persona cada uno de los pedidos.

Fue la propulsora de los derechos civiles y políticos para las mujeres, fue la creadora del partido peronista femenino, fue la embajadora argentina durante una célebre gira por Europa, fue la carta política que usaba Perón para negociar con los sindicatos más combativos, fue la impulsora de la inclusión y la igualdad social, fue el alma y el corazón del pueblo argentino durante seis revolucionarios años de nuestra historia.

Evita, la más amada, murió un 26 de julio de 1952 cuando apenas tenía 33 años. Aquel día, quizás el más triste de nuestra historia, se iba la abanderada de los humildes. Aquel día, nacía el mito, la leyenda y comenzaba a gestarse una historia de amor incondicional entre aquella mujer extraordinaria y el pueblo argentino.

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