El trágico final de la colimba

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Hacía un mes que lo buscaban y un 6 de abril se encontró su cuerpo. Hacía un mes que lo habían dado por desaparecido, y el ejército llegó al extremo de definirlo como un “desertor”.Pero no lo era, era un muerto, un chico asesinado por la locura y la barbarie militar, reflejada en su más amplia cobardía: la del ataque en grupo al indefenso.

El 6 de abril de 1994 apareció elcuerpo de Omar Carrasco, escondido en un pequeño cuarto ubicado en los fondosdel Grupo de Artillería 161 de Zapala, provincia de Neuquén. Laevidencia salió a la luz, y la muerte del joven Omar, nacido en Cutral-Có,provocó un altísimo grado de indignación social y fue el suceso final… y trágico…para el sistema del Servicio Militar Obligatorio, que funcionó en la Argentinadurante 90 años.

La tenueinvestigación desarrollada por el Tribunal Federal de Zapala, condenó alsubteniente Ignacio Canevaro a 15 años de prisión y a los conscriptos CristianSuárez y Víctor Salazar a 10 años por haber sido los autores materiales delasesinato de Carrasco. Según el veredicto, Canevaro le ordenó a Suárez ySalazar que “bailaran” a Carrasco por haber abandonado una guardia. Durante el“baile”, se les habría ido la mano y Carrasco murió debido a los golpes y laasfixia.

Lainvestigación cerró el análisis en el escalón más bajo, y ocultó la realidad deun sistema de conscripción que fue un verdadero fracaso como proyectoinstitucional para las Fuerzas Armadas. Los chicos de 17 y 18 años queingresaban anualmente al Servicio Militar se convertían en Colimbas, que nosignifica otra cosa que Correr, Limpiar y Barrer. A eso, a correr, limpiar ybarrer, iban miles de chicos todos los años a los cuarteles de la patria.

Pero, además,iban a padecer de la locura enfermiza de cientos de oficiales y suboficialesque se creían dueños de los cuerpos y de las vidas de los colimbas. Los bailes,las golpizas y los castigos eran moneda corriente en los cuarteles. La barbaridadde la muerte de Carrasco, fue el último eslabón de una cadena que se rompiódefinitivamente aquel 6 de abril de 1994.

Luego de estecaso, el poder ejecutivo de entonces decretó la eliminación del sistema deServicio Militar Obligatorio. Por una de esas paradojas trágicas del destino,la última clase que fue sorteada según el número de su documento, fue la clasenacida en 1976. La locura represiva de la dictadura, iniciada en 1976, semantuvo en los cuarteles y la sufrieron los conscriptos. Los mismos conscriptosque, en 1982, habían sido obligados a ir a una guerra que ellos no habíangenerado ni tenían por qué pelear. Malvinas, además, fue la comprobación empíricadel fracaso del sistema de conscripción en la Argentina. Pese a esta evidencia,debieron pasar otros doce año y una nueva muerte, para anular el sistema.

Omar Carrasco fue asesinado el 6 de marzo de 1994, pero su cuerpo sólo se encontró un mes después. Aquel día, fue el día del final trágico para la colimba.

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