El Eternauta vive, ahora y siempre

.
No olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos. Por lo menos no lo haremos hasta que nos digan cuál ha sido el destino de cada un@ de nuestr@s compañer@s desaparecid@s y masacrad@s por la dictadura, y quiénes son y en dónde están los 400 niñ@s que nos han robado y que aún nos faltan.

Cuando lo hagan, queremos que los culpables de cada uno de esos delitos sean castigado con todo el peso de la ley, en el marco del debido proceso y las leyes vigentes de la democracia popular.

Para cuando el último de los responsables sea juzgado y condenado por delitos de lesa humanidad quizás, y solo quizás, nos pondremos a pensar en la reconciliación nacional, el perdón divino y todas aquellas frases de ocasión que suelen decir los que pretenden el olvido de la memoria, que es, justamente, aquello en lo que nunca vamos a claudicar.

Hagan lo que hagan, tengan las actitudes que tengan, nunca, pero nunca, vamos a olvidar. El recuerdo es, para el pueblo argentino, el mayor triunfo de las víctimas. Y hoy, 27 de abril, recordamos al genial Héctor Germán Oesterheld, detenido y desaparecido ese día de 1977, poco después de la desaparición de sus cuatro hijas.

No olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos. Son culpables y responsables de la muerte de Oesterheld; nosotros, en cambio, somos los responsables de mantener vida su memoria.

El Eternauta, ¡vive!

0 comentarios:

Publicar un comentario