Diez años después, seguimos recordando a Michel

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Es uno de los personajes centrales de la historia del Movimiento Agrario Misionero,partícipe de buena parte de los logros productivos y organizativos más importantes del MAM en las últimas cuatro décadas. No nació en esta tierra, pero la amó como si fuera propia. Su recuerdo, es el recuerdo permanente que vive en un movimiento agrario consolidado en Misiones, que avanza en la obtención de nuevas conquistas. Su figura, esa figura física enorme y ese espíritu gigante, se fueron un día en forma sorpresiva. Hoy se cumplen 10 años de aquel 16 de abril de 2003 en que Michel Guilbard partió de la vida, para ingresar en la inmortalidad propia de los héroes cotidianos.

Michel nació el 27 de abril de 1941 en el departamento de Deux- Sèvres, región de Poitou Charentes,en el centro oeste de la Francia ocupada por los nazis en la Segunda Guerra Mundial. Hijo de una numerosa familia campesina (era el sexto de doce hermanos), se plegó desde muy joven a la Juventud Agrícola Cristiana, una delas tantas organizaciones agrarias que funcionaban en Francia. En el país galo ya existía una larga tradición de organización rural, por lo que el joven Michel pudo acceder a una formación política y práctica de gran calidad.

En 1965 se convirtió en el secretario general de Movimiento Rural de la Juventud Cristiana. Al año siguiente se lo designó para viajar a la Argentina en el marco del MIJARC (Movimiento Internacional de la Juventud Cristiana Agrícola y Rural) para colaborar en la organización del sector en nuestro país.

Ni bien llegó a la Argentina, se enamoró del país y de su gente. No sólo colaboró en la organización del movimiento agrario, sino que se afincó en Misiones, se nacionalizó argentino, se casó y acá tuvo a sus hijos.

Siempre desde la militancia rural cristiana, Michel se plegó al trabajo que otros grupos cristianos venían realizando en la provincia en procura de la organización del sector. De a poco se fue generando una situación de confianza en los pequeños productores, en especial los de la zona centro, siempre proclives a generar instancias de lucha y organización. Luego de numerosas reuniones y de algunos intentos de organización previos, el 28 de agosto de 1971, en un galpón ubicado en el kilómetro 0 de Oberá, se constituyó el Movimiento Agrario Misionero (MAM).

Con el paso del tiempo, el MAM se transformó en la mayor experiencia político-social de la historia moderna de Misiones. El MAM llegó a contar con unos 300 núcleos de base en toda la provincia, una muestra cabal del alcance que tuvo el movimiento. Recordadas son las huelgas del té o la larga lucha por recuperar los fondos que adeudaba la CRYM desde el año 1965. En cada movilización, el MAM lograba reunir miles de productores, inclusive pese a la creciente represión contra sus miembros e integrantes.

Guilbard también prestó su pluma para el Amanecer Agrario, el periódico del MAM, que comenzó a publicarse en enero de 1972 y que alcanzó una tirada provincial.

A comienzos de 1974, mientras el país ingresaba en una etapa de definiciones trágicas, el MAM se dividió entre aquellos que postulaban la necesidad de tener una mayor incidencia política y los que creían que era mejor mantener la actividad del movimiento en lo estrictamente gremial. Michel estuvo entre estos últimos, pese a que el núcleo central del MAM avanzó por el camino de la participación partidaria. A mediados de ese año, mediante una maniobra con algunos núcleos de base, se despojó a Pedro Peckaz de la conducción del movimiento. Peczak, junto al grupo mayoritario del MAM se reorganizó en las Ligas Agrarias.

Si bien las Ligas Agrarias, el Partido Auténtico e, inclusive el MAM, ya estaban bajo estricta vigilancia y represión desde fines de 1975, recién con el golpe cívico-religioso-militar del 24 de marzo de 1976 es que todos los dirigentes agrarios se transformaron en blancos para la represión. Michel fue capturado y encarcelado. Durante 14 meses estuvo detenido y no se transformó en un desaparecido más sólo por la intermediación de la embajada de su país de origen, Francia, que gestionó y logró su liberación y su expatriación.

En Francia continuó su militancia agraria, pero además se dedicó a denunciar las barbaridades y atrocidades cometidas por las dictaduras militares en todo el ámbito latinoamericano.

Antes del regreso de la democracia, Michel retornó al país para sopesar la situación general. Poco tiempo después, regresó definitivamente. Como no podía ser de otra manera, se plegó a la reorganización del MAM, que había sido diezmado por la feroz dictadura. Pese al miedo de los productores y a las ausencias de los antiguos conductores, el MAM se puso nuevamente de pie, ahora, para enfrentarse contra un nuevo enemigo: el neoliberalismo.

Recordada es la visita que el por entonces secretario de agricultura, ganadería y pesca de la Nación, Felipe Solá, hiciera a Leandro N. Alem, en donde profetizó que 200.000 pequeños productores debían desaparecer, ya que ese modelo era inviable en el marco del capitalismo neoliberal que se proponía para la Argentina. Frente a la amenaza, los pequeños productores hicieron lo único que podían hacer, resistir. Y para ello organizaron un novedoso sistema de comercialización directa: las ferias francas. Este sistema de venta, que Michel conocía en profundidad por su experiencia francesa, fue creciendo con lentitud y no pocas dificultades, en especial por la falta de compromiso del Estado.

Miembro de la sociedad obereña, presidente de la colectividad francesa, generoso, solidario,amigo de todos y de todas, Michel se murió en forma sorpresiva el 16 de abril de 2003. Su corazón no resistió y se apagó aquel día. Quizás sintió que ya había cumplido su tarea; quizás percibió que el cambio de era se avecinaba en la Argentina y que ya podía retirarse a descansar. Lo cierto es pocos días antes del inicio de una época de realizaciones, inclusión y ampliación de derechos en la Argentina y la provincia, Michel Guilbard falleció, para ser enterrado en Los Helechos, junto a los hermanos Peczak y el mayoritario reconocimiento y cariño del mundo agrícola misionero. 

¡Gracias Michel por tanto,siempre te recordaremos!

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