La constitución de la Argentina libre, justa y soberana

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El 16 de marzo de 1949, se tradujo en un texto constitucional el más profundo proceso transformador que había vivido la Argentina a lo largo de su historia. Aquel día, se completó un largo ciclo histórico, que quedó plasmado en la Constitución de 1949, la que declaró, ante el mundo, que la Argentina se constituía en una Nación socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana.

La constitución fue la mayor obra en términos legislativos, jurídicos y, si se quiere, filosóficos realizada por el gobierno peronista iniciado en febrero de 1946. La nueva carta magna significó la traducción, a términos jurídicos, de todo el andamiaje transformador de la sociedad que se venía aplicando en el país desde la revolución de 1943 y que, con la llegada de Perón al gobierno, se había potenciado.

En términos generales, la constitución identificaba al hombre como un sujeto de múltiples dimensiones sociales, algo que dejaba atrás la visión liberal del hombre como un ser eminentemente individualista. Bajo los mismos principios, definió a la democracia con una nueva dimensión social, en donde se reconocían derechos colectivos que, hasta allí, habían sido negados a las mayorías. En el mismo sentido, se le adjudicó valores sociales a preceptos sagrados de la democracia liberal, como la propiedad y la riqueza.

Entre las varias diferencias que tenía con su antecesor liberal, la constitución peronista de 1949, incorporaba los derechos de los trabajadores como elementos básicos de la sociedad. Tan es así, que el capítulo III se tituló “Derechos del Trabajador, de la Familia, de la Ancianidad y de la Educación y la Cultura”. En el artículo 37, se establece que cada ser humano tiene derecho a trabajar, a recibir una retribución justa, a ser capacitados, a tener condiciones dignas de trabajo, a tener preservada su salud, a tener bienestar, a tener acceso a la seguridad social, a la protección de sus familias, al mejoramiento económico y a la defensa de sus intereses profesionales.

Por su parte, el artículo 38, estableció que “La propiedad privada tiene una función social y, en consecuencia, estará sometida a las obligaciones que establezca la ley con fines de bien común”. De esta forma, se quebraba con el principio liberal de la intangibilidad de la propiedad privada. En el mismo sentido, el artículo 39 proclamó que “El capital debe estar al servicio de la economía nacional y tener como principal objeto el bienestar social”. Finalmente, el artículo 40, estableció que Estado tiene la obligación de intervenir en los procesos económicos para que cumplir con el principio de la función social del capital. Para ello, se estableció que todas las riquezas del país, como el gas, el petróleo, el agua, etcétera, quedaron como “propiedades imprescriptibles e inalienables de la Nación”.

La Constitución de 1949, fue sancionada el 16 de marzo en una ceremonia a la que asistió el presidente Juan Perón. El texto constitucional, remarcó el carácter transformador y revolucionario del gobierno peronista, que logró presentar y sancionar una constitución de avanzada que declaró que nuestro país, era una Nación libre, justa y soberana.

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