El secuestro del presidente de la FIAT

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Los primeros años de la década de 1970 fueron de una gran convulsión política y social. Los años de resistencia frente a las dictaduras, habían generado una extendida movilización popular en todos los ámbitos de la vida Argentina. El movimiento obrero organizado sostenía una dura disputa frente a las patronales, deseosas por derrumbar el entramado legal montado durante el peronismo y que aseguraba condiciones dignas de trabajo. El movimiento estudiantil, había surgido como notable dinamismo para ganar las calles y las universidades. Finalmente, la lucha armada, mediante la aparición de diversos grupos guerrilleros, fue la lógica respuesta ante la violencia estatal. En este contexto, fue que se produjo el secuestro del presidente de la FIAT, secuestro del que hoy, 21 de marzo, se cumplen 41 años.

Oberdan Guillermo Sallustro, nació en Asunción del Paraguay el 17 de julio de 1915, hijo de inmigrantes italianos. Durante la segunda guerra mundial, luchó para Italia en el frente egipcio. Una vez terminada la contienda, estudió abogacía en Turín. En 1946 regresó al Paraguay y al poco tiempo integró una comisión de la empresa fabricante de autos FIAT, enviada a la Argentina con la finalidad de instalar una fábrica en nuestro país.

A partir de allí Oberdan fue haciendo carrera dentro de la empresa, hasta llegar al cargo de presidente de FIAT en la Argentina.

Al igual que otras empresas extranjeras radicadas en el país, la FIAT intentó, a partir de la caída del peronismo, esquivar las leyes laborales. Además, FIAT integraba un grupo de empresas acostumbradas a presionar a los distintos gobiernos de turno. Así lo denunció, por ejemplo, Aldo Ferrer, durante su corto paso por el ministerio de economía en el gobierno de Roberto Levingson. Durante el año 71, la FIAT mantuvo un serio conflicto laboral con sus trabajadores.

A todo esto, el Ejército Revolucionario del Pueblo, brazo armado del Partido Revolucionario de los Trabajadores, había puesto en la mira de sus acciones a la burguesía y sus principales personeros, los dueños de las empresas. En este sentido, todos los grupos guerrilleros utilizaron el secuestro extorsivo como mecanismo de financiación para sus acciones.

El 21 de marzo de 1972, un comando del ERP secuestró a Oberdan Sallustro en cercanías de su domicilio. El presidente de FIAT fue conducido hasta una de las denominadas cárceles del pueblo, en esta ocasión ubicada en el porteño barrio de Mataderos. Allí estuvo secuestrado hasta el 10 de abril de 1972, cuando en un operativo de la Policía Federal allanó el lugar. Algunos creen que fue ajusticiado por los miembros del ERP, pese a que hay evidencias de que pudo haber sido muerto por balas policiales.

Lo cierto es que el secuestro de Oberdan Sallustro sacudió al país y conmocionó a la opinión pública. La necesidad de una salida democrática y no proscriptiva se hacía evidente, pese a que la dictadura de Agustín Lanusse estaba decidida a mantenerse en el poder.

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