El petróleo es nuestro, de los mexicanos

.

¿Cuándo había comenzado la lucha? Se preguntaron algunos de los que celebraban eufóricos por la decisión del presidente. ¿Acaso fue allá por 1910, cuando Emiliano Zapata y Francisco Pancho Villa revolucionaron México al grito de “Tierra y Libertad”? ¿O fue en 1924, cuando los trabajadores de Tampico le torcieron el brazo a la petrolera El Águila, la que debió reconocer el sindicato de trabajadores y firmar un convenio colectivo con ellos? ¿Cuándo, cuándo fue que había comenzado la lucha que hoy celebraban millones de mexicanos?

¿Cuándo? Sin dudas que cada una de esas fechas tuvo su influencia para el desenlace final. Pero el 15 de agosto de 1935 fue un día clave, ya que aquel día se creó el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, que rápidamente se convirtió en el brazo sindical de un largo y viejo proyecto soñado por todo el pueblo mexicano: la nacionalización del petróleo.

A comienzos de 1937, el poderoso sindicato inició un plan de lucha para que las empresas cumplieran con ciertos parámetros en las condiciones laborales de los trabajadores. Entre el 31 de mayo y el 9 de junio, se desarrolló la huelga de los petroleros, que ocasionó serios problemas de abastecimiento, pese a lo cual, el apoyo hacia los trabajadores se mantuvo inalterable en la mayoría de la población.

Como las empresas no daban respuestas, los trabajadores recurrieron a la Junta General de Conciliación y Arbitraje, la que conformó una comisión encargada de investigar la situación patrimonial de las empresas. Dicha comisión concluyó que las empresas contaban con los fondos suficientes como para pagar los salarios reclamados por el sindicato. Pero no sólo eso, porque también condenó a las empresas a pagar 26 millones de pesos en concepto de salarios atrasados, algo a lo que las empresas se negaron rotundamente.

En diciembre se realizó otro paro masivo, mientras que las empresas recurrieron a la Corte Suprema de Justicia, la que rechazó el amparo solicitado por las petroleras.

Para comienzos de marzo, la situación no tenía retorno. El presidente de México, Lázaro Cárdenas mantuvo varias reuniones con los empresarios, a los que les exigió el pago de los 26 millones y el mejoramiento de las condiciones laborales. Las petroleras no sólo se negaron a cumplir con la resolución de la Junta General de Conciliación y de la Corte Suprema, sino que directamente ningunearon al presidente de la república.

Frente a esta actitud, Cárdenas decidió que, a partir de las 22 horas del 18 de marzo de 1938, todo el petróleo de México, sería mexicano. Así, de un momento a otro, se expropiaron 17 compañías petroleras. Reino Unido rompió relaciones con México y Estados Unidos y Holanda, decretaron el embargo comercial contra el país azteca. Pero a los mexicanos nada de eso les importó, porque, a partir de aquel día, podían decir que el petróleo, ahora es nuestro, manito.

0 comentarios:

Publicar un comentario