jueves, 27 de julio de 2017

"Esos lugares de los jesuitas"



Discúlpeme que le escriba estas líneas, presidente Mauricio Macri, pero no puedo dejar pasar su desconocimiento sobre uno de los tantos motivos de orgullo que tenemos los misioneros. Eso que Ud. hoy no supo ni siquiera nombrar correctamente y definió como “ese lugar de los jesuitas”, se trata de uno de los Patrimonios de la Humanidad que posee la provincia de Misiones. Ni más ni menos que eso, un Patrimonio de toda la Humanidad que queda acá, en nuestra tierra colorada.

Está bien, uno entiende que Ud. no puede saber todo y que en su cabeza hay miles de cuestiones urgentes e importantes por resolver. Solo que duele que Ud. venga a nuestra provincia y no sea capaz de nombrar más que cataratas del Iguazú como un lugar digno de conocer. Quizás hasta allí llegó su memoria, su capacidad oratoria o su conocimiento de la provincia, no lo sé. Pero duele. Nos duele a los misioneros.

Pero le cuento qué fueron las Misiones jesuítico-guaraníes, aunque dudo le interese. Fueron una de las más extraordinarias experiencias de la conquista, con todo lo terrible y dramático que ello implicó. Los padres de la Compañía de Jesús lograron el apoyo de los caciques guaraníes a partir de un acuerdo que era bastante simple: los guaraníes aceptaban el evangelio y los jesuitas les aseguraban que no serían encomendados por los españoles ni esclavizados por los portugueses.

A partir de allí, se desarrolló en la región de la selva paranaense una particular experiencia de sincretismo cultural que pasó por momentos diversos. Desde la crisis provocada por los Bandeirantes y que los guaraníes resolvieron victoriosos en la batalla de Mbororé, que descuento Ud. desconoce por completo. Hasta el auge de mediados del siglo XVIII, cuando más de 150.000 personas vivían en los 30 pueblos históricos. Las guerras guaraníticas y la posterior expulsión de los jesuitas, marcaron el fin de aquella experiencia en 1769.

Hoy nos quedan los vestigios arqueológicos que Ud. no supo nombrar. Esos restos, que también se encuentran en Paraguay y Brasil, son motivo de orgullo para los que habitamos estas tierras. En esas enormes paredes de piedra itaquí está condensada parte de nuestra identidad regional, nuestra historia y nuestra cultura. Ud. debería saberlo, por lo menos debería tener cierta idea sobre la importancia y el sentido que tienen “esos lugares de los jesuitas” para los misioneros. Digo, si es que realmente le importan los habitantes de esta tierra. Si es así, Señor presidente, si algo le importa esta gente, la próxima vez que nos visite muestre un poco más de respeto por nuestra historia y nuestra cultura. No le pido mucho, tan solo un poco de dignidad.

Pablo Camogli
Lic. en Historia

miércoles, 5 de julio de 2017

Resucitar de las cenizas

La historia dramática de los años ’70 en la Argentina está en pleno proceso de reescritura. Un poco por la cercanía emotiva que toda una generación de argentinos tiene con la época, otro tanto por los vaivenes políticos e ideológicos del país en los últimos años, y también por lo fascinante que resultan aquellas historias, lo cierto es que el tema de los ’70 tiene plena vigencia en el mercado editorial. Claro que el interés por estos temas no garantiza que todo lo que se publique sea un verdadero aporte. En este caso, estamos ante un libro que vale la pena ser leído.
 
Nos referimos a Cenizas que te rodearon al caer, de Federico Lorenz y editado por Sudamericana, que retrata las “vidas y muertes de Ana María González, la montonera que mató al jefe de la Policía Federal”, tal como detalla la bajada del libro.
 
La obra es el fruto de una minuciosa investigación histórica realizada por Lorenz, cuyas cualidades en la materia ya son un clásico en la historiografía reciente. Con paciencia de orfebre, el autor reconstruye esas vidas de Anita. Por un lado, su vida previa al atentado que la hizo célebre, en donde no vemos más que a una típica joven hermosa e inteligente de clase media alta que se convierte en militante de base del peronismo revolucionario. Por otro lado, esa vida en la clandestinidad que comienza pocos días antes del golpe contra uno de los artífices del aparato represivo ilegal de la dictadura.
El autor recurre a los testimonios orales de los sobrevivientes, a los documentos oficiales, a los recortes periodísticos y a la herramienta más contundente con la que cuentan los historiadores: la empatía. Lorenz nos ubica en el tiempo y el espacio en que ocurrieron los hechos. Lorenz nos adentra en el cuarto del general Cesáreo Cardozo mientras Anita coloca la bomba debajo de la cama. Lorenz nos lleva hasta los despachos militares en los que se decide la venganza homicida del aparato represivo. Lorenz nos coloca en el asiento trasero del Fiat 128 en el que hieren a Anita durante su clandestinidad. Lorenz nos hace sentir el olor a quemado del cuerpo calcinado de Ana María, ese cuerpo que ella no quiso dejarle al enemigo como señal de triunfo.
 
Cenizas que te rodearon al caer es una frase hermosa que pertenece a un poema de Juan Gelman y que se ajusta a la perfección al libro que titula. La metáfora de las cenizas no solo es una descripción gráfica del fin de Anita, es, más bien, una reflexión sobre una época del país. Y allí Lorenz no se muestra neutral. La violencia es repudiable en todo momento (¿es repudiable en todo momento?), pero ello no debe obliterar la posibilidad de analizarla y de contextualizarla en términos históricos. En forma muy saludable y poco común, el autor lo hace y asume una posición firme y clara al respecto. Después será tarea de los lectores estar o no de acuerdo con lo que se plantea, pero allí está la invitación a repensar un tema tan complejo como la legitimidad del uso de la fuerza.
 
Todo esto, o sea, la temática, el enfoque, la historia, la metodología y las conclusiones, son acompañadas por un tono narrativo atrapante, llevadero, dramático. Una vez más, Lorenz despliega sus cualidades como escritor. En definitiva, se trata de un historiador que además de historia escribió novelas y eso se nota en su escritura. Es un plus para un libro que no necesita nada más para ser un convite a la lectura. Una forma entre amena y nostálgica de no caer en las cenizas del olvido, esas cenizas en las que se convirtió Anita, aquella joven de tan solo 19 años que protagonizó uno de los golpes más emblemáticos de la historia de los Montoneros.
 
Título: Cenizas que te rodearon al caer
Autor: Federico Lorenz
Sello: SUDAMERICANA
Precio: $ 349,00
Fecha publicación: 06/2017
Idioma: Español
Formato, páginas: RUSTICA, 320
Medidas: 15,5 X 23 mm
ISBN: 9789500758659
EAN: 9789500758659
Temáticas: Historias y biografías, Política y actualidad
Colección: Biografías y testimonios
 

miércoles, 3 de mayo de 2017

Candelaria, principio y origen de la Constitución

El Primer Congreso Argentino de Justicia Constitucional, realizado el pasado mes de octubre en Puerto Iguazú, declaró a la ciudad de Candelaria, como “Principio y origen de la Constitución Nacional Argentina”, a partir de un pedido formal efectuado por representantes de los tres poderes del Estado misionero, el intendente de dicha localidad, escritores e historiadores de la provincia.

Mediante el trabajo mancomunado de distintos estamentos provinciales, se logró que el Congreso de Justicia Constitucional reconociera al “Reglamento para el Régimen Político y Administrativo y Reforma de los 30 Pueblos de las Misiones” redactado por Manuel Belgrano en diciembre de 1810, como principio y origen del constitucionalismo argentino.

En el diploma que la Asociación Argentina de Justicia Constitucional le entregó al intendente de Candelaria, Daniel Luna, se afirma que “ante los fundamentos presentados por los escritores misioneros Pablo Camogli y Cary Macena; ante la documentación que avala dicha presentación y ante las alocuciones de distintas personalidades de la provincia de Misiones, con más la recepción del “Reglamento para el Régimen Político y Administrativo y Reforma de los 30 Pueblos de las Misiones”, del 30 de diciembre de 1810, facsímil del Archivo General del Senado de la Nación; Biblioteca de Mayo, Guerra de la Independencia, Buenos Aires, 1963, Tomo XIV, págs. 12482-12483, considerado por Juan Bautista Alberdi como el primer ensayo constitucional de la Argentina y entregado por Daniel Luna, Intendente de Candelaria, provincia de Misiones”, es que se declara a dicha localidad como “Principio y origen de la Constitución Nacional.

En el marco del Primer Congreso Argentino de Justicia Constitucional, se realizó el “Cabildo Abierto Misionero y Guaraní “Andrés Guacurarí” (Primer Encuentro), del que participaron miembros de los tres poderes del Estado, escritores, historiadores y miembros de la comunidad educativa de Fortín Mbororé. Entre otros, participaron los diputados Claudia Gauto y Juan Pablo Ramírez, el Dr. Leonardo Villafañe, secretario del Consejo de la Magistratura y Daniel Behler, Subsecretario de Coordinación y Relaciones Institucionales del Ministerio de Coordinación de Gabinete.

lunes, 20 de marzo de 2017

A Luis Pastori le duele la memoria

El diputado nacional por la UCR Misiones, Luis Pastori, decidió bloquearme en la red social twitter, herramienta de silenciamiento de la que gozamos todos los que utilizamos ese medio de comunicación. El bloqueo no responde al deseo del legislador de impedir que este historiador vea su perfil, ni es una represalia por alguna falta de respeto de mi parte, tan solo procura eludir la lectura de los mensajes que solía enviarle en respuesta a los suyos. En palabras más sencillas, a Pastori le duele la memoria.

Durante la campaña electoral del 2013, desde el programa radial Mate Cocido, expusimos que el por entonces candidato a diputado Pastori, había sido funcionario de la dictadura cívico-militar en la municipalidad de Montecarlo. Desde aquel día, no he dejado de recordarle su paso por el gobierno más genocida y corrupto de la historia nacional. ¿Será que ese recuerdo lo incomoda? ¿Será que le molesta que cuando él habla campante por los medios de la supuesta corrupción K, le recuerden que él fue parte de aquel gobierno de asesinos y ladrones descarados? ¿Será que a Pastori le duele la memoria? 

Luis Mario Pastori fue secretario de Hacienda y Finanzas de la municipalidad de Montecarlo desde, por lo menos, enero de 1979 hasta el 10 de diciembre de 1983, el día del regreso de la democracia. En términos jerárquicos, era el segundo del intendente local, Carlos Lechleiter, y la firma de ambos figura en una decena de ordenanzas municipales que obran en el Archivo General de Gobernación, en Posadas. Debido al centralismo administrativo imperante en la época, todas las ordenanzas municipales debían ser refrendadas por decreto del interventor militar de la provincia, por lo que dichos documentos se han resguardado en la casa de Gobierno capitalina.
Imagen 1. Decreto N° 100/79

Lechleiter fue designado por decreto N° 100, de enero de 1979 (ver imagen 1) como intendente de Montecarlo y Pastori se sumó a la gestión como el segundo en el municipio, con firma en los proyectos de ordenanza (ver imágenes 2, 3 y 4). De esta forma, al ahora diputado nacional fue funcionario de la dictadura que dejó 30.000 desaparecidos en el país, durante casi cinco años. En todo ese tiempo, no se preocupó ni por la corrupción, ni por el terrorismo de Estado, ni siquiera por Félix Escobar, el joven montecarlense secuestrado y asesinado por el gobierno que Pastori integraba. La mamá de Félix, Adolfina Villanueva, buscó incansablemente a su hijo, hasta que en el 2012 el Equipo Argentino de Antropología Forense identificó sus restos en una fosa común en el cementerio de La Plata.

Desde el mismo momento de su desaparición, Adolfina buscó a su hijo como lo hicieron miles de madres argentinas. En esos años del terror, Adolfina vendió su televisor, su máquina de coser y unos anillos de oro que tenía para poder viajar a Buenos Aires y La Plata. Nunca, jamás, recibió alguna ayuda del municipio o de Pastori. Esa historia la conozco bien, no me la contó nadie ni tuve que leerla en algún libro de historia. Adolfina paraba en mi casa en Buenos Aires y mi madre la acompañó a hospitales, comisarias, regimientos e, incluso, a las primeras rondas de las Madres de Plaza de Mayo.

Imagen 2. Proyecto de ordenanza de 1979.
Ahora bien, cabe preguntarse qué se pretende con estas líneas. Acaso se plantea que Luis Mario Pastori fue responsable de los secuestros, las torturas, las violaciones, los vejámenes y los desaparecidos. No, él no fue responsable. Es más, según diversos testimonios actuales, su paso por la municipalidad de Montecarlo es recordada con simpatía por los contemporáneos. Pero no se trata de eso. El debate es mucho más profundo.

En un extraordinario libro sobre el rol de la justicia durante la dictadura cívico-militar, Juan Pablo Bohoslavsky concluye que si bien la gran mayoría de los integrantes de la justicia (jueces, fiscales, abogados) no tuvo responsabilidad directa en el genocidio, sí fueron cómplices necesarios para que ello ocurriera. Su continuidad al frente de sus roles judiciales fue una legitimación para el gobierno y su barbarie asesina. Lo mismo se puede plantear para los cientos de dirigentes de la UCR, del partido Demócrata Progresista, del MID e, incluso del Justicialismo, que fueron intendentes o funcionarios de algún municipio. Como para que quede claro: por gente como Pastori, que miró para otro lado y le dio institucionalidad a una feroz dictadura, es que en este país hubo 30.000 desaparecidos.

Imagen 3. Proyecto de ordenanza de 1980.

Por eso don Luis, no hay problema. Ud. me puede bloquear en twitter, dejar de saludar cuando me cruce por la calle, quejarse ante los conocidos mutuos por la impertinencia de este historiador o simplemente ningunearme, que tiene el derecho de hacerlo. Eso sí, lo que nunca logrará, es que no tengamos memoria, esa partecita del alma que a Ud. tanto le duele.
Imagen 4. Proyecto de ordenanza de 1980.

martes, 7 de marzo de 2017

Pueblo y guerra

Cuando se han cumplido ya dos siglos de las luchas que lograron la independencia, hay preguntas que siempre se renuevan. ¿Quiénes eran, de dónde provenían, a qué aspiraban los que las emprendieron? ¿Qué papel jugaron en ellas los hombres y las mujeres de esa región que aún no era la Argentina? ¿Qué cambios introdujeron en sus vidas los largos años de guerra? Pablo Camogli aborda esos interrogantes con un enfoque original y actualizado, que toma en cuenta los múltiples aspectos de las batallas libradas para alcanzar la independencia. En Pueblo y guerra despliega su sólida formación académica y la gracia de las anécdotas y los relatos menos conocidos. Los antecedentes de movilización política y militar de los pueblos originarios y de la población urbana porteña a fines del período colonial; los componentes socioeconómicos, políticos y culturales del conflicto en cada región; las relaciones entre élites y sectores populares y sus distintas motivaciones; la participación de las mujeres y el papel cumplido por los distintos liderazgos son algunas de las muchas cuestiones tratadas para ofrecer una visión integral de los procesos históricos que dieron origen a la Argentina y que, en más de un aspecto, se proyectan hasta el presente.

Ficha técnica
Fecha de publicación: 01/03/2017
296 páginas
Idioma: Español
ISBN: 978-950-49-5601-3
Código: 10176797
Formato: 15 x 23 cm.
Presentación: Rústica con solapas
Colección: Fuera de colección

lunes, 19 de diciembre de 2016

Los símbolos vivos del sentir político argentino

Podrá gustar más o menos, ser interpretado como un aspecto positivo o negativo, incluso generar adhesiones o rechazos, pero indefectiblemente los símbolos identitarios del peronismo deben considerarse como la expresión viva del sentir político argentino. En 70 años de historia, el movimiento fundado por Juan Perón instauró una serie de elementos culturales que no sólo perduraron en el tiempo, sino que, además, se reconfiguraron en los diversos momentos políticos de las últimas décadas. Esos elementos, esos símbolos de la cultura nacional y popular son La marchita, el escudo y el bombo, tal el título del libro escrito por Ezequiel Adamovsky y Esteban Buch.

Editado por Planeta, el libro propone una “historia cultural de los emblemas del peronismo, de Perón a Cristina Kirchner”. Mientras que el escudo y el bombo son abordados por Adamovsky, la marcha es desmenuzada por Esteban Buch. Si bien cada tema tiene un tratamiento independiente, es imposible pensarlos en términos estancos, por lo que cada historia genera un constante ir y venir entre estos tres símbolos que se entrecruzan en las páginas del libro.

El primer capítulo está dedicado al escudo, el emblema con mayor peso institucional o formal de los tres. Quizás el aporte más relevante que realiza Adamovsky sea la visualización de un escudo de manos entrelazadas bicolores, que apareció y tuvo cierta difusión a fines del primer gobierno de Perón. La diferencia de clase sustentada en una distancia racial expresada en los “cabecitas negras”, parece encontrar en ese escudo de un brazo blanco y otro de tez oscura, una especie de síntesis capaz de hermanar a ambos mundos, tal la tesis del autor. No debe extrañar dicha intención si consideramos la pretensión ecuménica del propio Perón, que procuraba que el movimiento sea un paraguas lo suficientemente amplio como para cubrir a la mayor parte de la población.


Entrevista a Ezequiel Adamovsky en Algo más tiene que haber.
A su tiempo, Buch desentraña los orígenes, los tonos y las derivaciones de la marcha peronista, el himno de la política nacional. El autor del capítulo recupera tanto las influencias melódicas y líricas de la canción emblema del peronismo, como también su perdurabilidad y adaptabilidad a lo largo de las décadas. La marcha fue, durante muchos años, el mayor gesto de rebeldía pública que se podía adoptar en medio de las dictaduras y la represión. Sus estrofas fueron, en los ámbitos tumultuosos y multitudinarios, un acto de libertad por encima, incluso, de la propia identidad o pertenencia partidaria. Cantar la marcha en un estadio de fútbol durante la última dictadura cívico-religioso-militar, es el ejemplo claro de ese sentir.

Por último, Adamovsky aborda al bombo como “el sonido de un pueblo reconciliado con sus orígenes”. Al igual que los otros símbolos, lo que caracteriza al bombo es su capacidad de adaptación a los diversos momentos políticos del país. Así, de ser sinónimo festivo durante el peronismo histórico, se transformó en herramienta de lucha durante los convulsionados años ’70.

Un tema transversal del libro es la relación que estos emblemas tuvieron con la última experiencia de tipo nacional y popular, el kirchnerismo. Y cómo esa simbología terminó siendo reapropiada y resignificada por la propia fuerza que, en sus comienzos de gestión, había propiciado una postura menos identificada con los tradicionales emblemas peronistas. ¿Por qué el kirchnerismo, que siempre gozó de altos niveles de apoyo popular, retornó a las fuentes simbólicas para crear una identidad propia? ¿Fue una decisión consciente o resultó inevitable la imposición de emblemas que ya no solo pertenecen a un partido, sino a una tendencia política que reivindica lo nacional y lo popular?

Que La marchita, el escudo y el bombo nos deje interrogantes o respuestas para rastrear entre líneas, es un buen síntoma. El libro nos dice mucho sobre los emblemas del peronismo, pero también no invita a seguir pensando en ellos como insoslayables elementos de la cultura política argentina.

Ficha técnica:
Fecha de publicación: 01/10/2016
368 páginas
Idioma: Español
ISBN: 978-950-49-5475-0
ISBN2: 9789504954750
Formato: 15 x 23 cm.
Presentación: Rústica con solapas
Precio: $ 349

En Posadas, Librería Tras los Pasos, Rioja 1946, entre Colón y San Lorenzo. También en Posadas Plaza Shopping y local de Oberá.

martes, 13 de diciembre de 2016

Volver a Boedo, la proeza final

La historia de San Lorenzo es la historia de una proeza. O de muchas. En este caso, es la historia de la proeza final, la que cerrará la etapa más dolorosa de su pasado de gloria, hoy ya tan lejana y tan presente al mismo tiempo. Esa proeza, que construyeron sus propios hinchas con sus manos de obreros de la pasión, tiene un solo horizonte: Volver a Boedo.

Para que se entienda y lo entiendan los que no lo saben, “volver a Boedo” es, para San Lorenzo, volver al hogar, regresar a su casa, retornar a las fuentes. Volver a Boedo es recuperar los terrenos y reedificar el Viejo Gasómetro, el legendario estadio de Av. La Plata que la dictadura cívico-religiosa-militar le arrebató al club con la sola intención de favorecer un negocio inmobiliario.

Esa historia, la historia de la proeza final, es lo que cuenta Pablo Calvo en Los tesoros del Gasómetro, cuya bajada explica que se trata de “la apasionada lucha de los hinchas de San Lorenzo por volver a casa”. El libro fue editado por Aguilar y es un excelente resumen de lo mágico que suele ser el fútbol en este país.

En diciembre de 1979 se jugó el último partido oficial en el estadio de Av. La Plata, en el porteño barrio de Boedo. Tres años después, San Lorenzo se convirtió en el primer equipo grande en perder la categoría desde que, en 1930, se instaurara el profesionalismo. Hasta mediados de los ’90, los corazones alzulgranas deambularon sin cancha, jugando en estadios alquilados, pero sin hogar. Con esfuerzo, la institución construyó el Nuevo Gasómetro, en el alejado barrio del Bajo Flores. San Lorenzo recuperó el hogar, pero su corazón seguía exiliado.

La presente década, la del 2010, será recordada como la de la debacle de los equipos grandes. River e Independiente descendieron y San Lorenzo debió jugar una promoción para evitar regresar a la segunda categoría del fútbol argentino. Fue en ese momento de zozobra y crisis institucional, que San Lorenzo decidió refundarse o reinventarse o simplemente, renacer.

Renacer implica volver a vivir. Y para volver hay que saber desde donde uno partió. En San Lorenzo eso lo tienen muy claro: ello partieron de Boedo, esa tierra santa a la que hay que regresar. Esa marca identitaria fue el elemento central en la reconstrucción institucional, futbolística y socio-cultural que ha caracterizado al club en el último lustro. A los logros deportivos (como la obtención de la tan ansiada copa Libertadores o el campeonato de la Liga Nacional de básquet), se le sumaron los triunfos simbólicos. Los hinchas de San Lorenzo y su dirigencia, se empecinaron a Volver a Boedo. Y lentamente lo están logrando.

Basta recorrer las calles cercanas al viejo estadio, para entender que es un territorio azulgrana. Sus paredes, con murales pintados por hinchas organizados en el Grupo Artístico de Boedo, reflejan esa historia de gloria deportiva y de pertenencia barrial. Es en lo simbólico y lo cultural en donde San Lorenzo ganó su primera batalla por regresar a Boedo. Las restantes, se luchan en los planos políticos y económicos, ambas bien encaminadas a favor del azulgrana.

Calvo, con su libro Los tesoros del Gasómetro, nos demuestra que hay historias vivas en la piel del barrio, que son las que pugnan por el regreso del viejo estadio a su sitial sagrado. Por sus páginas –como por las calles de Boedo-, los chicos juegan a la pelota, los vecinos se encuentran en el café, los socios practican actividades deportivas y todos, pero todos, sueñas con la misma proeza: Volver a Boedo.

domingo, 11 de diciembre de 2016

La iglesia que debería ser

Hay diversas maneras de acercarse a una temática tan compleja como lo es el análisis y estudio de la Iglesia Católica. Una, quizás la más tradicional, es hacerlo desde la propia fe, pero sus resultados sueles ser más laudatorios que objetivos. Otra metodología, también bastante común, es abordar a la Iglesia en términos institucionales, tarea que, por lo general, acaba en una visión muy crítica sobre el accionar de la Iglesia en la historia Argentina. Frente a estas dos posturas extremas, María Elena Barral nos propone un camino intermedio en su Curas con los pies en la tierra, cuya bajada resume la intención de la autora: “Una historia de la Iglesia en la Argentina contada desde abajo”.

El libro, editado por Sudamericana, reconstruye la vida espiritual y misional de curas de todas las épocas, desde los tiempos coloniales hasta la actualidad. Si bien hay una preeminencia por las historias particulares, la autora procura (y logra) hacernos interpretar a esas individualidades como ejemplos de un colectivo mayor. Casi como si dentro de la Iglesia se hubiera producido un proceso paralelo al de la elite institucional, que decantó en estos curas con los pies en el barro. El carácter colectivo de esta convicción misional se expresa en los Curas en Opción por los Pobres, que hoy en día nos muestran la cara más humana de una institución carcomida por la corrupción y los delitos sexuales.

¿Por qué se resalta esta cuestión del libro de Barral? Porque bien se lo podría definir como un trabajo destinado a recuperar historias curiosas, casi como una sucesión de anécdotas y peripecias vividas por los protagonistas. Pero de esos ya hay muchos libros. En este caso parece más oportuno resaltar aquello que nos deja como relato completo y no como historias parciales. Es que la autora nos dice algo más profundo que el alboroto de Fernando Quiroga y Taboada en Gualeguay o los milagros del cura José Brochero (dos de las historias de vida que componen el libro), nos habla de una dimensión evangélica fundante del cristianismo: la de estar allí en donde hay más sufrimiento, necesidades o conflictos sociales.
 
Entrevista a María Barral en Algo más tiene que haber

Y esa es la línea discursiva que hilvana todas las historias de Curas con los pies en la tierra, la de reflejar aquello que la Iglesia debería ser. Con una sólida base documental, Barral desempolva expedientes, cartas, oficios, legajos, diarios, memorias y todo cuanto sirva para reconstruir a los personajes que, desde abajo, también forman parte de la historia eclesiástica argentina.

Un elemento interesante, es el lugar político que estos curas (y que la Iglesia en su conjunto) ocupó ante cada nueva crisis de legitimidad, ya sea del orden social vigente, como del propio poder político. Historias como la de Julián Navarro, cura de la revolución y la independencia, es un buen ejemplo de ello. Ante el derrumbe del orden colonial, fueron los curas, en muchos casos, los que brindaron los sermones que en el espíritu de una extendida feligresía, sirvieron de justificativo para sumarse a la lucha. Del mismo modo, y casi con idéntica intensidad, Barral refleja las tensiones existentes entre curas peronistas y antiperonistas al momento de la muerte de la “santa” Evita.

 Curas con los pies en la tierra resulta una buena síntesis sobre aquello que la Iglesia siempre debió ser. El mérito de la autora es traslucir ese mensaje sin necesidad que caer en la crítica descarnada o explícita. Las experiencias de estos curas nos dicen que hay algo más detrás de las suntuosas fachadas de las catedrales, que hay otra historia que se debe contar desde abajo, desde el barro: la historia de los curas que tienen los pies en la tierra, de camino al cielo.

viernes, 9 de diciembre de 2016

La mujer rural en Misiones

Uno de los actores claves de la producción primaria en Misiones, es la mujer rural. Debido a las características de la propiedad de la tierra, caracterizada por la pequeña o media propiedad, es que la actividad rural adquiere un carácter eminentemente familiar. En ese marco, el rol de la mujer rural en Misiones es fundamental.

Desde la Masacre de Oberá, de 1936, en donde una de las víctimas fue una chica de 14 años, que la mujer está presente en todos los instantes de la lucha agraria misionera.

Con el Movimiento Agrario Misionero (MAM), la mujer obtendrá un lugar de mayor protagonismo político, en especial por la labor militante de dirigentes como Susana Benedeti, Cecilia Feltan o Estela Urdániz, esta última desaparecida.

En los 90, la mujer fue otra vez clave para el surgimiento del fenómeno de las Ferias Francas, hoy un orgullo misionero. Uno de los siete fundadores de la Feria Franca de Oberá, es Marina Santander, cuyo caso testigo es uno de los miles de mujeres que pueblan y desarrollan el campo en Misiones.

lunes, 5 de diciembre de 2016

La piba

La piba es la capitana del equipo argentino juvenil de hockey sobre césped femenino. Casi como que decirle “la piba” es una impertinencia de mi parte, pero alcanza con verla moverse por la cancha para describir esa sensación de libertad tan propia de aquellos que no solo aman lo que hacen, sino que, además, tienen un don muy especial. Y la piba tiene ambos, el amor y el don.

La piba es Lucina von der Heyde, la misionera que la rompe en el hockey, la actividad deportiva más importante entre las mujeres argentinas. “Luchi”, con sus 19 años, es una piba, claro está. Y al mismo tiempo es una jugadora de una madurez abrumadora, que ya pasó por un Juego Olímpico y que fue, junto a Majo Granatto (elegida la mejor jugadora del mundial junior), la líder espiritual de estas Leoncitas que lograron el segundo título mundial en la categoría para el país.

Nada es casualidad en la piba. El que la detectó fue Cachito Vigil, que es como decir San Martín o Belgrano en nuestro hockey. Desde jovencita que Luchi reunía condiciones excepcionales, y cuando le llegó el momento de subirse a la ola del deporte de elite, respondió con el empeño de los que quieren ser grandes y llegar lejos. Con solo 19 años, von der Heyde ya es una las deportistas más importantes de la historia de Misiones y pinta para dejar una huella en Las Leonas.

Fue un 2016 con picos emocionales difíciles de manejar para alguien tan joven, pero no para la piba. El año arrancó con su incorporación definitiva al plantel que se preparó para los Juegos Olímpicos de Río y que ganó el Champions Trophy. En los JJOO padeció la enorme tristeza de la derrota contra Holanda en los cuartos de Río, y con Las Leonas por primera vez en cinco juegos abajo del podio. Estuve aquella noche triste y lluviosa en Deodoro, el campo olímpico de hockey. Es difícil describir el orgullo que sentí al escuchar a los que saben sobre este deporte, elogiar como elogiaban a Luchi, la piba. Ella se retiró derrotada del campo y envuelta en lágrimas. Antes había jugado un partido durísimo, bancándose los últimos minutos como líbero en reemplazo de la arquera. Fue la más joven del plantel.

La contracara fue esa foto final del mundial junior, con ella, la CAPITANA de Las Leoncitas, recibiendo la copa y ofrendándola de inmediato a sus compañeras. Porque Luchi, como capitana, fue artífice de un grupo que se preparó para ser campeón del mundo y que, por ejemplo, se borró de las redes sociales durante la competencia. Nada, ni el más mínimo tuit, podía desenfocar al equipo. Y allí están los resultados: 6 triunfos, 23 goles a favor y victorias ante Alemania, Estados Unidos, Australia y Holanda, el hasta ayer nomás bicampeón del mundo. La foto que encabeza esta nota, con ella dando las indicaciones que escuchan atentas sus compañeras, la define.

Entre medio, es jugadora de River Plate, equipo clasificado para la final del torneo Metropolitano. Final que cerrará el año competitivo de nuestra campeona.

Como dijimos, la piba no solo tiene un don para el hockey, también juega con pasión. Por eso, luego de los Juegos y previo al Mundial, se vistió de heroína misionera, como en las fábulas guaraníticas, para liderar el equipo de Misiones en el argentino de mayores. Así de enorme y de humilde es la piba. Dejó todo y se fue con su hermana y sus amigas a defender los colores de la provincia y en procura de una proeza: mantener la categoría. Ella, otra vez como capitana, condujo al equipo hacia el milagro.

 Lucina completó una temporada notable. Propia de alguien destinado a quedar en la historia. Para nosotros, los misioneros, será siempre la piba, dueña de la sonrisa y el desparpajo de quien tiene el don de hacernos amar al deporte.

viernes, 2 de diciembre de 2016

Fidel es Cuba. Fidel es América

En nuestro espacio semanal en "Te digo más" por Canal 12, recordamos al comandante Fidel Castro, muerto el pasado 25 de noviembre a los 90 años.

Con su muerte se cierra la era de las grandes revoluciones que marcaron la modernidad como etapa histórica a la modernidad. Ha muerto un gigante de la historia y un personaje imprescindible en la historia política y cultural de América Latina.

A su muerte, Cuba es el páis con el mejor sistema educativo y de salud de Latinoamérica y uno de los mejores del mundo. Como dice uno de los lemas centrales de la revolución, ningún niño cubano duerme en la calle o tiene hambre, He allí, quizás, la evidencia más concreta del triunfo de Cuba y su revolución.

martes, 22 de noviembre de 2016

Radiografía del nuevo campo argentino

En "Los libros no muerden" por Canal 35, analizamos "Radiografía del nuevo campo argentino. Del terrateniente al empresario transnacional", escrito por Carla Gras y Valeria Hernández y editado por Siglo XXI.

El libro recorre las últimas décadas en el campo argentino y las fuertes transformaciones operadas en la principal producción del país, en especial por la aparición de nuevos actores. El desembarco del empresariado transnacional y el desarrollo tecnológico y financiero vinculado a la producción primaria, han trastocado aquella visión de un campo oigárquico que es controlado por escasas manos.

En este libro, Gras y Hernández nos proponen una mirada muy actualizada y dinámica sobre un sector clave de nuestra economía.